Todos decimos que
vivir es sencillo y es cuestión de tener las ganas suficientes para resistir a
tantas circunstancias muchas veces incómodas y por las cuales queremos tomar decisiones
equivocadas.
Sabemos que es
complicado seguir adelante día con día porque no siempre nos sentimos fuertes y
valientes sino que caemos, tropezamos, decimos muchas cosas de las que después
nos arrepentimos y en nuestra mente están estas preguntas todo el tiempo: “¿Por
qué habré hecho esto si todo iba bien?, ¿por qué no pensé antes de decir lo que
le dije a la persona?, ¿será que vuelva a cometer el mismo error mañana?”
Existen muchos libros en
los cuales nos recomiendan nuestra manera de vivir pero la verdad hay que ver
con otros ojos el mundo las posesiones materiales no nos harán felices del
todo, aunque cabe mencionar que el dinero facilita algunos ajetreos no hay que
ser avaro.
Nuestras decisiones ya
sean buenas o malas normalmente la segunda nos trae consecuencias. ¿Qué es más
fácil: vivir o morir? Yo diría: Morir. No es que les este mal aconsejando sino
que hay maneras de matarse rápidas y en un dos por tres tu vida se puede ir al desagüe
hay que racionalizar que no vale la pena, no mejora la situación sino que
empeora. Así que por ningún motivo lo hagan.
Aunque vivir es como
subirte a la montaña rusa y el miedo que eso implica hace que lo pienses dos
veces por el riesgo que puede producirte las emociones fuertes y la adrenalina
que corre por tus venas te arriesgas y no importa que tan desagradable sea el
momento en el que estés en el juego sino que comprendes que solo si lo realizas
verás que no es tan horrible como creías.
Admito que somos cobardes
algunas veces porque decimos que somos miedosos pero eso no te hace mejor o
peor persona. La vida es valiosa y hay que aprender a vivirla sé que lo hemos
escuchado un millón de veces y cada vez decimos es cierto pero no lo analizamos
hasta lo más profundo que eso quede en nuestra mente no como algo repetitivo o
fastidioso sino como un consejo que nos ayudara más adelante.
La muerte no
solucionara nuestros problemas jamás, es todo lo contrario, nos perjudicara y
nos sentiremos culpables por haber tomado la peor decisión de nuestra vida que
no solo nos lastimo a nosotros sino a las personas que amamos.