En los años veinte, en el rancherío Macaguabo, vivía un hombre que tenía dos nombretes, el primer nombrete que le encajaron fue: Singuirilo, no sabemos el motivo por el cual se lo pusieron desde pequeño. Cuando fue mayor le encajaron el segundo, para mí peor que el anterior, ya que le llamaban Pisingollo. Les juro que no conozco a otro en Cuba, que le hayan sonado dos nombretes a la vez. Este hombre gozaba de muy buen humor y solía decir a menudo, que Sirindingo era su nombre y Pisingollo su apellido. Pero un día se dio cuenta de que tales nombreticos eran una desgracia. Les contaré por qué.En Macaguabo decían que Singuirilo no quería doblar el lomo, que era un vive-bien y como allí la vida no era fácil y el dinero esrtaba echando un pie, Singuirilo se va para Camagüey, a probar suerte. Al llegar al pueblo, lo primero que ve es un hombre vestido de blanco completo, incluido los zapatos y un gran turbante, un haitiano le dice que es el mago ocultista, Mahomed Married, y que adivina pasado, presente, futuro, lotería, bolita, charada y mal de amores. Fue así como Singuirilo Pisingollo, quiso meterse a mago.Singuirilo habló con el mago, éste le echó una ojeada y lo aceptó como aprendiz. Singuirilo Pisingollo aprendió bastante y regresó a Macaguabo, se vistió de blanco completo, incluido los zapatos y el turbante y abrió su consultorio, pero no le fue bien aunque decía como ganar lotería, bolita, mal de amores y todo lo demás, entonces su amigo de Remedios, Perico Fundora, le aconseja que vaya para otro lugar:- Aquí no vas a conseguir nada con esos nombreticos que te han colgado, Singuirilo pensó que Perico tenía arazón, pues el padre de su novia Adelina no lo quiso como yerno, porque le daba vergüenza que le dijeran Singuirilo Pisingollo. Se fue para Holguín y allí prosperó con el nombre de Aluko Mekate. Todo estaba bien hasta que en la plaza del mercado, donde Singuirilo compraba un pollo, un amigo de Macaguabo lo ve y muy feliz de verlo le grita: Singuirilo Pisingollo! Que alegría verte! Y el mago Aluko Mekate fue desenmascarado por su coterráneo y perdió clientela, respeto y tuvo que salir echando, pero quiso salir del país.
Se fue para el central Violeta, para aprender con los haitianos sus costumbres y la lengua patuá. Pasado un tiempo, lo tenemos en Haití... Port-Au-Prince, vestido todo de blanco, incluido los zapatos y el turbante, todo estaba bien, prosperó, pero... unos seis meses depués un amigo suyo de Macaguabo, el mulato Roberto Quesada, se enamora locamente de una haitiana de laa Colonia Coco Solo en Camagüey y como la muchacha se fue para Haití con su familia, el mulato Roberto Quesada no lo pensó ni un segundo y echó también un pie para Haití. Chancleteaba maleta al hombro las calles de Port-Au-Prince, cuando de pronto ve a lo lejos a Singuirilo Pinsingollo y pensando que éste podía prestarle una ayuda en aquel momento, le grita muy contento: Singuirilo... Singuirilo Pisingollo!Pero el mago parecía tener alas en los pies, mientras más gritaba Quesada, más corria Singuirilo, hasta que por fin se perdió en la multitud. Fue así, como Singuirilo Pisingollo llegó a su consultorio con la lengua afuera por la carrera y empaquetó sus cosas, resolviendo volver a Cuba, para tumbar caña, vender periódicos, o cualquier otra cosa, pues se dijo que un hombre con dos nombretes tan puñeteros como Singuirilo Pisingollo, no puede ser vive-bien ni acá, ni allá... ni acullá.