Cuanto nos escandalizamos al conocer por las noticias el grado de depravación al que muchos padres llegan.Casos de niños siendo abusados por su padre, por años, y aún con consentimiento de su madre es algo que despierta en el corazón de cualquier ser humano una ira fruto de la impotencia que encuentra consuelo solo en pensar la peor forma de castigo para tales personas.Pero...¿hacemos bien en enojarnos tanto?
En la Biblia se narra un caso parecido.Un hombre llamado Jonás recibió una tarea de parte de Dios.Ir al pueblo de Nínive y advertirles de su conducta.Increíblemente él se encaminó hacia el lado opuesto pero Dios lo puso entre la “espada y la pared” y en el vientre de un gran pez fue regresado al lugar desde donde se tendría que encaminar para llegar a dicha ciudad.
¿Por qué él hizo eso?.Jonás sabía dos cosas:a)los ninivítas era un pueblo depravado, exageradamente malo.b)Dios estaba lleno de misericordia
Cuando Jonás llegó y les hablo el pueblo entero se arrepintió y Dios les perdonó el castigo que les iba a dar.Esto enfureció a Jonás que quería que los ninivítas pagaran sufriendo por su maldad, y Dios le pregunta: ¿haces bien en enojarte tanto?
Humanamente condenamos a las personas cuando se lo merecen, pero aún cuando se lo merecen Dios está dispuesto a darles una oportunidad de cambiar.Creo que en esto tenemos mucho por aprender.