Por la visita en julio del dictador Francisco Franco a los actos de la Semana Naval, fueron derribadas las 600 barracas que quedaban en pie del Somorrostro.
De esta manera se liberó más de un kilómetro de playa. El Somorrostro estaba enclavado entre el Hospital del Mar y la calle de la Marina. Esta barriada sobrevive a la dictadura de Primo de Rivera, a la República y a casi todo el franquismo. En 1954 fueron censadas más de 2.400 barracas y 15.000 personas. Con la disculpa de la celebración de la Semana Naval de 1966, se destruyen las últimas 700 barracas.
El alcalde la ciudad, José María Porcioles, presencia la desaparición de la barriada y el traslado de sus habitantes a un nuevo polígono de vivienda en Sant Roc, Badalona, donde el vecindario los recibe con recelo. Definitivamente, el antiguo vecindario de Somorrostro queda en el olvido. Para Barcelona es un paso más para la recuperación de la fachada marítima. Su ambicioso "Plan de la Ribera" así se lo exige.
Un último apunte: El barraquismo en tierras catalanas comienza en la década de los años veinte con la llegada masiva de trabajadores españoles atraídos por la construcción del metro y las obras de la Exposición Internacional de 1929