El desempleo es una de las
causas más importantes de la
migración: la entrada de
empresas transnacionales ha acabado con muchos de los
pequeños negocios familiares, el uso de tecnología en algunas empresas ha
desplazado a los trabajadores en varios sectores manufactureros.
Como consecuencia de la escasez de trabajos en México, el subempleo ha crecido
y como sabemos, las actividades del subempleo (vendedores ambulantes,
'cuidadores de carros' en las calles, etc) muy pocas veces permiten
mantener una forma de vida digna. Lo mismo ocurre con los trabajos mal
remunerados, porque los bajos salarios son insuficientes para cubrir las
necesidades básicas.
Generalmente pensamos que quienes migran son las personas más pobres de cada
país. Es sabido que la pobreza es una de las causas de la migración, pero
también hay que considerar que la migración representa costos muy altos, así
que la gente debe reunir recursos para llevar a cabo el viaje; en muchas
ocasiones la única alternativa que les queda es vender su patrimonio y adquirir
deudas enormes, aún así muchas veces son víctimas de los engaños de los
"polleros".
Los
niveles de pobreza han aumentado en todo el mundo, Latinoamérica no es la
excepción, las consecuencias de las crisis económicas afectan mayormente a las
clases menos privilegiadas de la población, aquellos que solían quedarse en
casa y no
migrar han comenzado a hacerlo obligadas por sus
condiciones de vida.
Actualmente mucha de la gente que decide migrar tiene familiares en el país de
destino; las redes que se han formado en las generaciones pasadas fomentan la
migración, así es como en el país de
destino se reproducen las comunidades del
país de origen.
Hay muchas causas para la migración, pero las podemos resumir en "búsqueda
de mejores condiciones de vida": el nivel socioeconómico de los países de
migrantes no les permite a sus habitantes alcanzar niveles de vida dignos, la
falta de oportunidades se demuestra con el hecho de que cada vez es más grande
el número de personas que migran por no poder encontrar un
trabajo para el cual
están capacitados y preparados, contadores, maestros, administradores, todos
ellos han abandonado sus países en busca de un trabajo que les permita mantener
a sus familias.
Todas las causas anteriores serían insuficientes para explicar el fenómeno si
no tomáramos en cuanta que en otros países existen fuentes de empleo. Las
empresas en los países de destino valoran la mano de obra migrante porque es
más barata, además de que muchas veces no les dan los mismos derechos laborales
(seguro social, pago de horas extra, etc) que a los trabajadores legales.
Los migrantes son apreciados en algunos sectores como, ciertas plantaciones,
industrias manufactureras, y en servicios como restaurantes y centros de
entretenimiento, porque desempeñan tareas que los nacionales evitan por ser
desagradables o mal remuneradas, con menos exigencias y en condiciones
laborales deficientes.
Actualmente muchos países están trabajando en políticas migratorias que
involucran el refuerzo de muros fronterizos, aumento de agentes de migración y
uso de tecnología para el control de la migración, y olvidan el trasfondo
social que existe tras el fenómeno. No toman en cuenta la interacción entre
oferta y demanda de trabajo que es el motor que impulsa la migración, por eso
es que no son efectivas.
Para frenar la migración es necesario ofrecer alternativas en el país de
origen, y no erigir muros.
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