BRUJERÍA Y/O HECHICERÍA
Olor a azufre, desavenencias y todo se pone difícil.
Interesantísima y sabia exposición
la dada por la emisora BBN, 1100 AM en Bogotá, por cuanto estaba fundada en la Palabra de Dios. Véala en Internet.
Para quienes no escucharon, el tema trata sobre una
familia cristiana que siente olor a azufre en su apartamento, hay desavenencias y la parte económica se dificulta. La pregunta es si es normal que siendo cristianos eso pueda estar pasando.
Permítanme a manera de complemento tocar un punto que me parece muy pertinente.
El hecho de hacer parte del cuerpo de Cristo, nos convierte en enemigos de los demonios.
No nos llenamos de pánico o susto pues esta todo bajo el dominio y control de Dios. Nos advirtió que tendríamos
tribulación: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo.” Jn 16.33
Advertidos estamos que habrá tribulación; ninguna mas allá de nuestras fuerzas, que no seamos capaces de soportar.
No siempre las dificultades son por causa de pecado.
Cuando persistimos en continuar en pecado, el demonio reclama el derecho a actuar y vendrán dificultades. Pero no siempre es esa la causa.
La Biblia dice que les hemos vencido (a los demonios) por la fe; esta es la guerra espiritual (no lanzar puños al aire).
También dice que en nosotros todo obra para bien.
Hemos de ser testimonio a quienes no conocen la profundidad del evangelio, para que vean que lo que ya Cristo nos dio es tan grande que esta muy por encima de estas pasajeras comodidades o incomodidades terrenales.
Nos dice también que en nuestras debilidades nos hacemos fuertes.
Todo actúa en nuestro beneficio.
Job, santo y justo, fue entregado al demonio, con el único limitante de no matarle: “En la región de Usa había un hombre llamado Job, que vivía una vida recta, sin tacha, y que era un fiel servidor de Dios, cuidadoso de no hacer mal a nadie” Job 1,1
Sabemos como Job, soportó la dura prueba y como salio de ese lance del demonio; fortalecido en todo aspecto.
Todo obra para bien en nosotros los que renunciando a los afanes y comodidades del mundo seguimos a Cristo.
Dios dice en la Biblia: “Os doy potestad de pisotear serpientes y escorpiones y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.” Lc 10.19
Tenemos pues, poder sobre las fuerzas del enemigo (los demonios; ángeles caídos).
Así que no nos sometemos, entramos en oración, usamos el poder de la Palabra de Dios (La Biblia), reprendemos en nombre de Jesucristo y si es ataque demoniaco, desaparecen.
Si es prueba que Dios permite, como a Job, tan solo desaparece cuando nos sometemos y aceptamos la voluntad de Dios: “…porque la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta”.
Bajo esas circunstancias, soportamos la prueba y con nuestra fe hemos vencido a los demonios.
Con relación al diablo, que tiene gran poder, tampoco nos atemorizamos: “Someteos, pues, a Dios. Resistid al diablo, y este huirá de vosotros” Stg 4.7
Bien claro debe ser, de acuerdo a la sana doctrina, que Dios es el único que domina, reprende y tiene pleno control sobre el diablo.
Nosotros vencemos y tenemos poder sobre los demonios, que constantemente nos atacan, por el poder de la palabra de Dios. Este es otro gran motivo de estarla leyendo y escudriñándola a diario.