Las primeras referencias a la creación del barrio del
Pozo del Tío Raimundo hablan de un asturiano que en 1924 se instaló
en la zona con su ganado. Tiempo después, en la post-guerra española, vecinos del pueblo jienense de Martos se establecieron de forma permanente en lo que todavía era un barrizal. Fue por esta época que un vecino, el Tío Raimundo, construyó un pozo de agua, acontecimiento que sirvió para dar nombre a un nuevo barrio madrileño.
La biografía del Padre Llanos es, cuanto menos, controvertida. Tras la guerra civil española, en los años más duros, el franquismo se imponía de forma brutal para eliminar cualquier rastro de la España de izquierdas y librepensante e ilustrada. Entre los defensores y guardianes del paradigma nacional católico se encontraba
el Padre Llanos; su pertenencia a Falange Española y su cercanía al dictador así lo atesoraban. El hecho de que este jesuita proviniera de la élite espiritual del régimen, además de su inicial actitud autoritaria para poner orden en el barrio, según nos cuentan los vecinos mayores del barrio y relatos personales de personas que compartieron vivencias con el Padre Llanos en el Común de Trabajadores- no provocó que los vecinos del Pozo le recibieran con "hojas de palmera" ni "Hosanas" cuando el 24 de septiembre de 1955-según unas fuentes- o la nochebuena de ese mismo año-según otras-, el Padre Llanos-que tampoco llegó en borrico-, junto con otros 5 jesuitas, entre ellos el teólogo José María Díez Alegría, decidieron establecerse en el barrio y convivir en las mismas condiciones de los poceños e iniciar su actividad pastoral.