Al ver su poder tambalearse, De Gaulle decidió llamar a un referendum, para poder "renovarse y adaptarse". El día del Referendum
el movimiento estudiantil convocó a una manifestación, a la que asistieron 30.000 personas, marchando hacia la Bastilla.
La policía había protegido los
ministerios, pero no la Bolsa. En ese momento aprovecharon los
manifestantes, y entraron a prenderle fuego.
No consiguieron ocupar los ministerios, aunque su ocupación habría contizado a la gente que se podía llegar a más que simples acuerdos con el estado.
El lunes 27 de mayo el gobierno garantizó un incremento de 35% en el salario mínimo industrial y del 10% de la media en todos los salarios de los trabajadores.
De Gaulle se asustó tanto que buscó inmediatamente, mediante reunión con sus generales, el apoyo de las fuerzas armadas. El 30 de mayo reapareció en televisón y prometió convocar a elecciones en 40 días.
Para el 5 de junio ya la mayoría de huelgas habían terminado, y se sentía el derrotismo entre los antiguos manifestantes y el pueblo frances en general.
Las manifestaciones se prohibieron, y en las elecciones los Gaullistas consiguieron el 60% de los votos, con lo que su poder se vio más que reforzado.