Esa frase tan manida que de tanto repetirla se ha convertido en un dicho: "El amor es ciego" no es cierta. Este es un hecho
indiscutible desde que ya, fisiológicamente, esto no es posible. Sabemos perfectamente que todo está en el cerebro, incluyendo los sentimientos, por lo tanto podríamos tomar dicha frase como una manera de decir, más, nunca como un hecho. En todo caso, es la pasión quien puede y suele ser ciega o mejor dicho, el
apasionado. Desde siempre los seres humanos hemos confundido amor con pasión, y esta le ha creado a la humanidad muchos problemas y la ha llevado un sin número de veces a cometer grandes
errores. Social e históricamente ha habido la tendencia de achacarle dichos errores y problemas a la mujer. Cuántas veces hemos escuchado de boca de un hombre: “Por culpa de esa mujer estoy metido en este lío” O “Eva fue la culpable del pecado original” “Las mujeres son causantes hasta de guerras, mira la de Troya” Y así sucesivamente. El responsable de los hechos negativos que ocurren como consecuencia de una pasión incontrolada es sin duda aquel individuo –mujer u hombre- que no asume el control de sí mismo y de su pasión, esta viene a ser un instinto primitivo de los seres humanos y por tanto controlable. Si miramos en un diccionario encontramos entre las acepciones de la palabra pasión las siguientes: 1.- Perturbación o afecto desordenado del ánimo. 2.-Apetito o afición vehemente a algo.
Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2004. © 1993-2003 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos. El amor puede y tiene que ser racional si queremos que sea sano y sobreviva. El amor es perdurable, la pasión es perecedera.