Gordon Allport describe en el prefacio esta obra de Frankl señalando que en ella, el doctor Frankl explica la experiencia que le llevó al descubrimiento de la logoterapia. Prisionero, durante mucho tiempo, en los bestiales campos de concentración, él mismo sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda.
Para Freud, la raíz de la neurosis está en la ansiedad que se fundamenta en motivos conflictivos e inconscientes. Frankl diferencia varias formas de neurosis y descubre el origen de algunas de ellas (la neurosis noógena) en la incapacidad del paciente para encontrar significación y
sentido de responsabilidad en la propia existencia. Es característico del abierto talante de Frankl el no repudiar a Freud, antes bien construye sobre sus aportaciones.
En el campo de concentración, todas las circunstancias conspiran para conseguir que el prisionero pierda sus asideros. Todas las metas de la vida familiar han sido arrancadas de cuajo, lo único que resta es la última de las libertades humanas, la
capacidad de elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias. Esta última libertad adquiere una vívida significación en el relato de Frankl. Los prisioneros no eran más que hombres normales y corrientes, pero algunos de ellos al elegir ser dignos de su sufrimiento atestiguan la capacidad
humana para elevarse por encima de su aparente destino.
Como psicoterapeuta que es, el autor quiere saber cómo se puede ayudar al hombre a alcanzar esta capacidad, tan diferenciadoramente humana, por otra parte. ¿Cómo puede uno despertar en un paciente el sentimiento de que tiene la responsabilidad de vivir, por muy adversas que se presenten las circunstancias? Frankl nos da cumplida cuenta de una sesión de terapia colectiva que mantuvo con sus compañeros de prisión.
A petición del editor, el doctor Frankl ha añadido a su autobiografía una breve pero explícita exposición de los principios básicos de la logoterapia. A diferencia de otros existencialistas europeos, Frankl no es ni pesimista ni antirreligioso; antes al contrario, para ser un autor que se enfrenta de lleno a la omnipresencia del sufrimiento y a las fuerzas del mal, adopta un punto de vista sorprendentemente esperanzador sobre la capacidad humana de trascender sus dificultades y descubrir la verdad conveniente y orientadora. Gordon W. Allport.
La primera
parte del libro describe las experiencias de un psicólogo en un campo de concentración, a través de tres fases: internamiento en el campo, la vida en el campo, y después de la liberación.
En la segunda y última parte, Frankl enuncia los conceptos básicos de logoterapia. Comparada con el psicoanálisis, la
logoterapia es un método menos retrospectivo y menos introspectivo. La logoterapia mira más bien al futuro, es decir, a los cometidos y sentidos que el paciente tiene que realizar en el futuro. A la vez, la logoterapia se desentiende de todas las formulaciones del tipo círculo vicioso y de todos los mecanismos de retroacción que tan importante papel desempeñan en el desarrollo de las neurosis. La logoterapia se centra en el significado de la existencia humana, así como en la búsqueda de dicho sentido por parte del hombre. De acuerdo con la logoterapia, la primera fuerza motivante del hombre es la lucha por encontrar un sentido a la propia vida. Por eso hablo yo de voluntad de sentido, en contraste con el principio de placer, y en contraste con la voluntad de poder que enfatiza Adler.
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