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Shvoong Principal>Ciencias Sociales>Psicología>Reseña de Nuestro mayor temor no es el ser inadecuados

Nuestro mayor temor no es el ser inadecuados

Reseña del Artículo   por:AxelGoethe     Autor : Nelson Mandela
ª
 
"Nuestro mayor temor no es el ser inadecuados.
Nuestro mayor temor es el ser poderosos sin medida.
Es nuestra luz, y no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta.
Nos preguntamos ¿Quién soy para ser brillante, estupendo, talentoso o fabuloso?"
Nelson Mandela

En realidad ¿Quién eres para no serlo?

Juan es un ser talentoso, brillante, ambicioso, amable y de buenos modales. Tiene un trabajo modesto y como puede, resuelve los gastos. Su entorno está matizado por las limitaciones. De niño, sus padres lo educaron como podían. La abundancia no era el común de su casa. Aún así, su inteligencia era evidente. No había medios para los gustos. "Cuando sea grande-se decía a sí mismo-seré astronauta". Había leído los libros de Julio Verne y conocía al detalle la ley de la gravedad. Se ilusionaba caminando sobre la luna en su traje espacial. Devoraba con avidez toda información al respecto. Luisito, su amigo más cercano, soo se burlaba.

Llegado el momento envió solicitud a la Nasa. Paso las pruebas pero no había dinero. Tras varios intentos, el resultado era el mismo. El fracaso llegó uno tras otro. Tras él, la duda, el miedo, el temor. A diario tropezaba con la desazón. En la calle, veía como progresaban sus conocidos. Caminaba y a menudo una lágrima bajaba por sus mejillas. El diario vivir y las responsabilidades ahogan sus buenas intenciones. Por temporadas se olvidaba de la luna y el "lindo cielo" de los cuentos de su madre. Ya se hacía mayor y tenía las manos vacías. Se preguntaba ¿Cómo pude pensar que iba a lograrlo? Ni siquiera puedo comer bien.

Juan se plagó de inseguridad. Terminó creyendo que no podía lograrlo. Así, ya no le veía sentido a la vida. Desistió de soñar. Hoy sobrevive. La tristeza es su compañera. Juan, sin embargo, es un ser especial. En su mente hay un mundo de preguntas pero sigue siendo amable y esforzado. Vive como cualquier otro mortal. Sonríe cuando puede. Trabaja, pero no como astronauta.

Esta pequeña historia nos ilustra simplemente lo mucho que son estropeados nuestros sueños por las circunstancias del entorno. El ser humano es victima de la mayor plaga que hay sobre la faz de la tierra, el conformismo. La historia de Juan es la historia de muchos. El mundo está lleno de Juanes que no viven, deambulan. Abandonar los sueños es el pan diario. Seres humanos conformados al entorno circunstancial.

Desde muy temprano comenzamos a recibir limitaciones mentales. Hay moldes familiares, culturales, sociales, patrones que debemos cumplir so pena de no encajar en ellos y ser expulsados.

Una frase cortante en la infancia es un taladro que destruye la ambición, cercena la aspiración y mutila el carácter y espíritu de lucha. Lo que es peor, magulla la esperanza y la fe.

Desde niños la mente comienza a recibir limitaciones que no existen en ella. No hay límites para una mente tierna. No hay límites para los sueños en cierne. Pero al niño se le señala y excluye por ser diferente. El profesor lo castiga porque corrige sus equivocaciones. No acepta que el pequeño gorrión es más osado, va más allá de unos cuantos libros y uniformes.

El mundo está lleno de complejos que nos bombardean a diario. Nos dijeron que lo pasado era mejor. Nos criamos oyendo complejos, uno tras otro, y los creímos. Se almacenaron en la bodega mental. La vida los llena de moho, pero al tiempo, afloran, sin darnos cuenta. Cuando necesitamos luchar ellos nos desaniman, nos aturden, nos calumnian. Debido a sus grandes raíces tienen una frondosidad gigantesca. Han crecido sin darnos cuenta. Han ahogado nuestra fuerza.

La voz de los complejos habla tan duro que los sueños vuelven con el rabo entre las piernas. En realidad, el complejo mata la rebeldía. Esa que se necesita para volar. La rebeldía es el combustible de los sueños, no el potenciador de la intolerancia.

Los estragos son tantos que olvidamos y abandonamos lo que deseamos. El miedo a lograr algo nos impide avanzar. El miedo es el rival.

El ser debe recordar que es especial. Es preciso recordar que lo mejor de la vida es el ser humano. Todo lo que existe está hecho a causa de él. El mundo fue creado para que el hombre logre sus sueños. La vida, la salud, el agua, la vista, la luz. Todo está fraguado para el logro de ideales.

No se puede abandonar lo que soñamos de niños. No se puede dejar la felicidad a la intemperie. No se puede entregar a la comodidad del conformismo.

Debemos comprender que sin dolor de parto no se da a luz hijos. Es en medio del dolor y de las crisis que surgen los sueños olvidados. Cuanto mas nos aprietan las circunstancias tanto mas nos inpulsamos.

Volvamos a la mente infantil. Volvamos a no tener miedo al miedo. Volvamos a tener dolores de parto.

Necesitamos rebeldía. Necesitamos luchar. Necesitamos grandeza. Necesitamos volver a volar. Levantémonos por siempre. El mundo lo pide. Dios te lo pide. Te lo pide el corazón.

Necesitas retomar tus sueños.
Publicado el: 24 noviembre, 2009   
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