Paul Ekman profesor de psicología es una figura reconocida en su profesión, se interesó desde su época de estudiante sobre
la posibilidad de aislar las expresiones faciales para ayudar al diagnóstico de enfermedades mentales.
Fue a raíz del estudio del caso de una mujer llamada Mary, que había intentado suicidarse tres veces, y que sonreía y hablaba con alegría en una grabación que se hizo sobre una entrevista con ella. Mientras lo hacía, lo que tenía en mente era poder obtener un permiso de fin de semana para poder ir a su casa y suicidarse. Después de ver la película, no pude ver ninguna evidencia. Así que la pasé fotograma a fotograma durante una semana entera, y de pronto pude ver estas
microexpresiones—dos veces, cada una de un cuarto de segundo, en un periodo de 12 minutos.” Son rasgos faciales que muestran una fugaz desesperación cuando el entrevistador preguntó acerca de sus planes. “Gracias a Mary fue como descubrí por primera vez las microexpresiones,” comenta Ekman, y explica luego que “algunos psiquiatras jóvenes a los que yo les daba clase me preguntaron si les podía ayudar a identificar cuándo los pacientes suicidas decían la verdad o mentían acerca de sus progresos,” afirma. “Algunos de sus pacientes habían abandonado el hospital para luego suicidarse en menos de una hora.
Ekman identificó 46 movimientos de músculos faciales que, a lo largo de las distintas culturas, señalan emociones humanas básicas tales como miedo, desconfianza o sufrimiento.
Es posible aprender a reconocer esta microexpresiones en tiempo real. Para ello desarrolló un sistema de codificaciones de acciones faciales (FACS en inglés). La página www.mettonline.com ayuda a aprender a reconocer las microexpresiones en una hora,” afirma Ekman. Con la práctica, la mayoría de nosotros podría reconocer estas expresiones fugaces en tiempo real.