El sentido del humor es una fortaleza que nos puede ayudar a vencer obstáculos que encontramos
a lo largo de nuestra vida. Hay diversas formas de humor, de ellas la mejor es reírse de uno mismo. ¿Por qué? Pues todos poseemos algún tipo de
complejo mayor o menor y éste nos puede causar mucho daño, desde sentir vergüenza en algún momento hasta encerrarnos en nosotros mismos alejándonos del resto del mundo. Vivimos en un mundo demasiado serio, pero lo podemos cambiar con el
sentido de humor, restando un poco de seriedad que le damos a los asuntos. Si otros se ríen de nosotros, nos podemos sentir heridos, pero no es así si somos nosotros mismos que nos reímos de nuestros defectos. Esta última puede hasta sanarnos. Para algunas personas que poseen mucho sentido de humor, la práctica de reírse de sí mismo es muy sencilla. Pero no es así para otros. No obstante, mediante una práctica diaria es algo que se puede aprender. Intentemos vernos desde fuera, como si estuviéramos entre el público observándonos. Si aprendemos reírnos de nosotros con más ímpetu que los demás, seremos vencedores. Otra práctica sería si apuntamos en una hoja nuestro(s) defecto(s) que creemos tener y comenzamos a anotar comparaciones divertidas o algunos disparates para restarle importancia a nuestros complejos. Con humor, la vida se ve desde otro ángulo, más positivo. El humor siempre de estar acompañado de buen sentido para encontrar el equilibrio y la paz interior. El clérigo llamado Henri Ward Beecher hizo un comentario muy acertado:”Una persona sin sentido del humor es como una carreta sin amortiguadores: se ve sacudida por todos los baches del camino”. ¡Alisemos el camino de nuestra vida con sentido de humor!