Usted es un perfeccionista? Si lo es, discúlpeme que le diga, pero eso no es nada bueno. El perfeccionista es
inflexible, excesivamente preocupado con detalles y obcecado por el trabajo. En el intento de ser perfecto, no es raro él simplemente no serlo. Todo eso acaba dificultando la convivencia social y profesional porque nadie quiere estár al lado de un cabeza-dura, que no acepta salir ni un milímetro de la raya. Médicos y sicólogos han recibido un número cada vez mayor de pacientes portadores de este problema que puede resultar en depresiones, vicios, convulsiones y hasta suicidios. La auto-imagen positiva es una de las pocas alegrías que tienen esas personas. La mayoría de ellas aprendió muy temprano que sería reconocido y avaluado por sus realizaciones, nunca por lo que ellos son. Existen dos categorías opuestas de perfeccionistas: los introspectivos, con baja auto-estima, no confían en lo que hacen y nunca están satisfechos con su trabajo, y los extrospectivos, esos con autoestima alta pero que no confían absolutamente en nadie en el trabajo, no entrega nada y exige que todos sean perfectos. Esas personas no buscan ayuda hasta comenzar a sufrir pérdidas en la vida, sin saber por qué. Perfeccionistas siempre existieron, pero la vida nunca fue tan difícil para ellos. hoy, la vida social, profesional y afectiva exige mucha flexibilidad, quien no es flexible se queda atrás y sufre de ansiedad. Para empeorar la situación, la era de la información rápida y fácil, pero no siempre confiable, es el infierno de los perfeccionistas porque los obliga a elevar sus propios padrones de exigencia.
Recibí la revista hoy y, hoy mismo, publiqué este resumen. Puede que no hay quedado tan bueno, pero me alivia la confirmación de que, definitivamente, no soy un perfeccionista.