A continuación se mencionan algunas creencias erróneas sobre la agresión
sexual hacia la mujer, hay que considerar que estas creencias –como se ha mencionado anteriormente- correlacionan con actitudes sexistas hacia la
mujer y con la aceptación y justificación de la violencia (Instituto Mexicano de la Juventud, 2004).
La agresión sexual está ligada
al deseo sexual del autor. Lo cierto en que en gran parte de este tipo de delitos no aparece un objetivo sexual claramente identificable, pero sí una humillación de contenido sexual hacia la mujer. El componente fundamental de la violación no es el sexo, sino la hostilidad /poder hacia la víctima (Star Media).
Las
mujeres que son violadas lo provocan al vestir de forma provocativa, al frecuentar lugares peligrosos o al andar solas en la calle. Este mito es uno de los más peligrosos, ya que asigna la responsabilidad de la violación a la víctima en lugar de al violador. Lo cierto es que toda persona, en este caso la mujer, tiene derecho a vestirse como más le guste, a ir a donde decida y a rechazar las relaciones sexuales si no las desea (Instituto Mexicano de la Juventud).
Existe una provocación previa por parte de la mujer de forma directa o indirecta (ropa ajustada, minifalda, maquillaje...). La realidad es que el agresor es quien selecciona a la víctima- objetivo, no tanto por su aspecto físico- sensual (edades jóvenes...) sino por la posible utilización en el logro de sus objetivos (dependiente, obesa...) (Star Media).
La violencia sexual sólo se presenta en las familias indigentes y de bajo nivel educativo. Todas las formas de violencia, incluida la sexual, no están relacionadas con la condición económica ni el nivel educativo de quien la ejerce (Instituto Mexicano de Juventud, 2004).
Los delincuentes sexuales reinciden más que los delincuentes comunes. Realmente la reincidencia es igual o menor, pero la repercusión social de los actos cometidos por reincidentes es sobredimensionada por los medios sociales. Dentro de los colectivos policiales e incluso de otros profesionales (salud mental, servicios sociales...) existe la convicción del violador ocasional/oportunista como una persona que no suele repetir las agresiones (Soria, Hernández, 1994).
La víctima debe resistirse físicamente. Eso no es así, y al igual que en el resto de los delitos, la víctima aparece dependiente y sumisa la mayoría de veces. Socialmente, a la víctima se una agresión sexual se le exige una defensa de su integridad sexual a ultranza, mientras ello no sucede en otro tipo de delitos respecto al bien jurídico protegido (Garrido, 1989, en Star Media)). Paralelamente a otros delitos, cuando la coacción inicial del autor es muy elevada (arma de fuego), el grado de resistencia física de la víctima se reduce al máximo.
Las agresiones sexuales se producen entre personas desconocidas previamente. No es así, la mayoría de as víctimas conocían previamente a sus agresores: marido, amante, novio, jefe, padre, vecino o conocido en discoteca (Star Media).
Las mujeres son coquetas, provocativas y siempre están sexualmente dispuestas, por eso cuando dicen que no, en verdad quieren decir que sí porque desean, gustan y necesitan halagos y placer sexual. Basándose en este mito algunos
hombres tratan de justificar su agresión sexual afirmando que a la mujer le estaba produciendo agrado su acercamiento, que nunca lo rechazó o que ella lo estaba provocando. Este mito encierra una concepción de la mujer como objeto sexual y un gran desprecio hacia la dignidad, la integridad y la libertad de las mujeres. Sin embargo, cuando una mujer dice NO quiere decir NO y ninguna persona tiene derecho de violentarla (Star Media).
Las violaciones siempre suceden en lugares oscuros y apartados. Lo cierto es que aunque una gran parte de ellas son en este tipo de lugares, también se producen en los más variados lugares y horas (Star Media).
La violación es un hecho poco frecuente, que sólo lo sufren las mujeres jóvenes y llamativas. Esto es falso, ya que en muchos casos los violadores escogen a sus víctimas sin considerar su aspecto físico, su edad, estado civil, raza o nivel socioeconómico (Instituto Mexicano de Juventud, 2004).
Hay un gran volumen de denuncias falsas en los casos de violación. Esto no se ve apoyado en las estadísticas oficiales policiales. En el caso de mujeres (Star Media).
En el caso de los hombres, cabe destacar que como menciona el Instituto Mexicano de la Juventud (2004) hombres no tienen que preocuparse por ser violados, ya que eso sólo les pasa a las mujeres. Los hombres también pueden ser víctimas de una violación, pero son casos menos denunciados y, por lo tanto, menos conocidos. Sólo los hombres acosan a las mujeres.
Aunque es cierto que esto es lo más común, también existen mujeres que acosan a hombres y esta conducta también se puede dar entre personas del mismo sexo. Los hijos y las hijas son quienes provocan sexualmente a los padres o padrastros. Sin embargo, se ha demostrado que la mayoría de las veces son estos últimos quienes manipulan para conseguir lo que desean. En algunas ocasiones el incesto es asumido y silenciado por todos los miembros de la familia de la víctima.
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