Factores cognitivos: Dentro de esta hipótesis, se postula que los mecanismos psicológicos más importantes acerca de la violencia sexual parecen ser los procesos cognitivos, que afectan a la percepción de información
del entorno, el procesamiento de dicha información, su asociación
con la memoria ya existente y la planificación de una respuesta al entorno. Hay abundantes evidencias científicas que sostienen la importancia de las
creencias profundas acerca de sí mismos, otras personas y el mundo, en influir en el comportamiento humano general y el patológico en particular. Las creencias distorsionadas del
agresor sirven para minimizar o negar su responsabilidad para su comportamiento, a sí mismo como para otras personas. Esta negación de responsabilidad por parte del agresor le protege de los efectos negativos psicológicos, la culpabilidad y de vergüenza. Por ejemplo, el agresor puede manifestar que la mujer decía que no quería, pero en verdad lo disfrutó, Este tipo de auto-justificación hace más probable una repetición del comportamiento (Gutiérrez y Flores, sin fecha).
Procesos: Albert Bandura (en Star Media) menciona cuáles son los mecanismos por los que una persona puede autojustificar una conducta reprochable: Aquellos que hacen referencia a la acción: reestructuración cognitiva de la acción, autojustificación y atenuantes y aquellos que hacen mención a las consecuencias: el efecto no se considera o se minimiza y a la víctima se la deshumaniza o cosifica y se la culpabiliza de la acción. Lo cierto es que en los
violadores su empatía, entendida como capacidad de sufrir con o ponerse en el lugar del otro, es muy limitada y siempre tienden a justificar su acción bien negando la existencia de la misma o culpabilizando a la víctima de la acción.
Creencias: El mito de las "mujeres piden ser violadas" actuaría como neutralizador de las prohibiciones sociales ante la agresión a la mujer. Algunos conceptos erróneos acerca de las
mujeres y autojustificaciones son (Bartoll y Bartoll, 1986, Scully y Marolla, 1984, en Star Media):
§ Las mujeres son seductoras y provocan
§ Las mujeres dicen "no" cuando quieren decir "sí".
§ Muchas mujeres se relajan y disfrutan con el coito forzado, tienen la fantasía de ser violadas.
§ Las "buenas chicas" no son violadas, algo habrán hecho
El estereotipo social de que sólo es violación cuando se produce agresión física, lo encontramos también en los agresores que niegan la violación ya que no usaron la violencia física con la víctima.
Actitudes: No se ha podido comprobar que los violadores, pese a su conducta de agresión sexual, sean, como grupo, más conservadores y negativos en sus
Actitudes hacia las mujeres que los no-violadores. Muchos de los violadores muestran actitudes favorables o igualitarias hacia las mujeres. Esto demuestra que las investigaciones sobre actitudes y creencias no arrojan datos concluyentes sobre la probable mediación cognitiva y actitudinal (Star Media).Fantasía: La fantasía sexual constituye un fenómeno universal en los seres humanos y contribuye a enriquecer la sexualidad. En los agresores sexuales se han encontrado diferencias centradas en la aparición de fantasías reiteradas en las cuales se autorrepresentan en relaciones sexuales forzadas; Estas fantasías son reforzadas mediante masturbación. Una segunda fantasía es la reproducción imaginada de acontecimientos personales que han sido determinantes en el desarrollo psicosexual del agresor, como es el caso del agresor paidofílico (Soria, Hernández, 1994).
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