“La vivencia, el
aprendizaje a través de la experimentación, es un aprendizaje más significativo, que permite también, a partir de situaciones lúdicas, promover comprensiones diferentes de una misma situación”. (Marquardt, 1999).
El
juego es un proceso complejo inherente
al ser humano, por ésta razón, cruza toda su historia, desde las primeras ramas evolutivas de la especie Homo sapiens sapiens hasta nuestros días, sin duda el juego ha variado adecuándose a las necesidades de cada época, esto nos indica una de sus características más importantes nos referimos a la flexibilidad que lo convierte en una actividad permanente
del ser humano. La relación entre el ser humano y el juego, no se limita a la infancia, pues podemos encontrarlo en todas las etapas del desarrollo del hombre y de la mujer, la actividad lúdica tiene una relevancia que no se distingue a simple vista, quizás esto se deba a la simpleza aparente de lo lúdico, sin embargo, desde nuestra perspectiva y analizando el juego
con todo lo aprendido hasta hoy, podremos concluir que un niño que no juega indica que hay altas probabilidades de la existencia de algún tipo de falencia en la salud física, mental o en ambas. Los beneficios de la actividad lúdica apuntan a características del buen alumno, como por ejemplo la creatividad que forman el buen pensamiento, el Gobierno de Chile y el Ministerio de Educación, ha desplegado una campaña para incentivar que los niños se incorporen a los cuatro años al sistema educacional, en consecuencia, los niños se enfrentarán más temprano al juego que trae consigo un aprendizaje significativo y podrá experimentar el "como sí" tan importante en la formación del escolar. El psicopedagogo cuenta con el juego como herramienta y podrá utilizarlo de dos formas principalmente juegos espontáneos que pueden utilizarse en una primera instancia para acercarse al menor y juegos con un objetivo pedagógico. Ambos implican un análisis transaccional que consiste en todos los emergentes que complementarán al objetivo estipulado por el mediador.
¿Cuál es entonces nuestra función como psicopedagogos teniendo en cuenta las posibilidades del juego desde la prevención?
Nuestra función contempla la prevención de aquellos problemas que pudieran afectar el desarrollo afectivo y cognitivo del niño impidiendo que se concrete la complicación, por otra parte, la terapia se efectúa cuando hay un problema. Tanto en la prevención como en la terapia la fantasía del juego “como si” modifica la realidad, es decir, a través del juego generamos un cambio de conducta positivo para el niño. Para que lo anterior sea efectivo, el terapeuta debe comprender la metáfora lúdica presente en el juego del menor, ya que a través de ella podrá inferir sus conflictos, comunicándose a través de la actividad recreativa.
En el caso de realizar un diagnóstico, detectaremos:
v Las posibilidades de anticipación.
v Adecuación a las reglas.
v Las posibilidades combinatorias
v Niveles de desarrollo
v Noción de
número La implementación del juego en el contexto psicopedagógico, debe mantener las características esenciales del jugar. El objetivo del juego no debe ser una tarea escolar “disfrazada” de características lúdicas. Nuestro objetivo final será potenciar el aprendizaje, la creatividad y la autonomía, en consecuencia un tratamiento óptimo hará consciente la metacognición y la aplicación de las estrategias de forma flexible.
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