ENTREVISTA IMAGINARIA AL
PADRE DEL PSICOANALISIS
Sigmund Freud, una figura conocida y controvertida en los círculos médicos y psiquiátricos, nos ofreció una entrevista en su confortable departamento de Londres, donde se encuentra exiliado, para hablar sobre las drogas –el psicoanalista confesó haber probado la cocaína-, el sexo de algunos dictadores y la publicación de su nuevo libro, “Moises y el monoteísmo".
LD: -Doctor Freud, de todas sus obras hay una investigación sobre la cocaína titulada “Ubre coca" que despertó furibundas críticas por su velada defensa al consumo de cocaína.
SF: En “Ubre coca" defendí la
coca porque hacía desaparecer los dolores gástricos. Durante 10 años estudie en mí mismo sus efectos sobre el hambre, el sueño y la fatiga. No tenía ningún motivo para pensar que mi conducta encerraba peligro alguno ya que no había advertido ansia alguna de volver a tomarla.
LD: No obstante los efectos de la coca le da pie para que publicase “La interpretación de los sueños", obra que da inicio al psicoanálisis y gracias a la cual se le otorgó una cátedra de Neuropatología en Viena.
SF: El episodio de la cocaína es el ejemplo más acabado de que aún de los errores se puede sacar una enseñanza.
LD: Introduciéndonos de lleno al objetivo de esta entrevista... en su último libro, “Moises y el monoteísmo", hay una alusión indirecta a la homosexualidad reprimida de ciertos dictadores y en otro pasaje criticaba al cristianismo al elevar a la Santa Concepción de María a la categoría de mito... ¿cómo es que llega a estas conclusiones?
SF: La Santa Concepción es un invento del varón que no quiere aceptar la sexualidad de la madre y una burla a la sexualidad femenina al inculcarle a la mujer un sentimiento de culpa en la sociedad occidental. El mito de Jesús es una expresión de la frustración sexual del varón llevada al plano político. Con respecto a los homosexuales, yo conocí personalmente al director del Instituto Psiquiátrico de Berlín,
Doctor Magnus Hirfeld, cuyas doscientas cincuenta mil fichas de homosexuales que pertenecían a las falanges de Hitler fueron destruidas.
LD: Ciertamente a Hitler le venía como anillo al dedo la teoría de memoria histórica racial del Doctor Carl Jung, mientras que Ud, con su énfasis en la individualización de la persona, y su negación de la teología cristiana y de la genética de la historia, resultó venenoso.
SF: Así es, desde el punto de vista sexual considero al nazismo como la representación de la incapacidad del varón de aceptarse, de ahí las locas proyecciones hacia un padre magnificado como Hitler. Además, mis teorías rechazan la concepción racista del mundo al postular que, como seres humanos, nuestros problemas tienen una base universal: a todos nos mueve el deseo de copular. De ahí que el carácter despótico de Hitler se debía a un problema con su ego al haber copulado mal toda su vida. Con respecto a mi colega Jung, este deseaba formar parte de las luminarias académicas que los nazis acostumbraban tributar a los obsecuentes, lo que dio como resultado nuestra separación profesional y la incineración de mis libros en esa nefasta quema ocurrida en la Universidad de Berlín.
LD: Luego, en 1938, llegó el Anschluz, la unificación forzada -o deseada- por Austria y Ud. se exilió en Inglaterra.
SF: Así es; me radique en Inglaterra porque me niego a morir en un país donde el antisemitismo y el olvido se han convertido en virtud.
LD: gracias por la entrevista Dr. Freud, acá en la lejana Argentina, seguimos aprendiendo de usted y admirándolo.
(Esta entrevista esta basada en hechos reales)
Por LUCIANO DIFILIPPO
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