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Shvoong Principal>Ciencias Sociales>Educación>Reseña de Conflicto y Convivencia

Conflicto y Convivencia

Reseña del Artículo   por:enhacore     Autor : Compilado de autores
ª
 

En tercer lugar y en concordancia con el propósito explicativo de la convivencia, se trae a colación el  documento de Horacio Maldonado llamado Convivencia Escolar[1], en donde se realiza una precisión conceptual  de la convivencia escolar, centrando su análisis desde dimensiones educativas, psicológicas e institucionales.
El autor comienza por señalar que la convivencia escolar o mejor dicho los modos de convivencia posibles, no se pueden asociar únicamente  con la mala conducta, la indisciplina o la violencia escolar, elementos que solo se le atribuyen a los alumnos, creando de esta forma un reduccionismo en cuanto al concepto y sus alcances, por lo tanto, la convivencia atañe a todos los  miembros de la comunidad educativa.
 
En cuanto a las políticas educativas la UNESCO cuando pondera los pilares de la educación en 1993 resalta que se debe aprender a conocer, aprender a ser, aprender a hacer y aprender a convivir. Lo que hace que la convivencia sea motivo de aprendizaje; lo cual permite inferir  que deja de ser visualizada simplemente como un asunto natural y espontáneo se trata ahora de una cuestión cultural  que debe ser construida y apropiada de manera sistemática.
“El convivir en la escuela se da bajo un esquema de relaciones alumno- pares, alumno-adultos pero también docentes –alumnos, es decir, la convivencia se enseña conviviendo para cimentar una cultura democrática,”.[2]
 
El autor enfatiza en que la convivencia resulta problemática desde siempre y concierne a todos los sujetos, grupos y sectores sociales. Las complicaciones para convivir se representan en los conflictos  mundiales, dificultades entre  bloques, naciones, etnias,  regiones, grupos diversos, etc.
 
 “Una perspectiva psicológica fundamentalmente diacrónica enuncia que la convivencia está llena de trastornos desde los primeros instantes de vida, ejemplo de ello es el intrincado juego de pulsiones amorosas y hostiles que suscita la configuración de una relación triangular fundamental, como la que conforma padre, madre e hijo, lo cual revela con nitidez que el conflicto es inherente a la naturaleza de las relaciones humanas, las cuales, sea dicho de paso, son de hecho relaciones sociales”[3]. Puede deducirse a partir de la consideración del apartado anterior una notable injerencia del conflicto en la configuración de la convivencia, en otras palabras, la dificultad de coexistir con nuestros semejantes o diferentes bien sea en la escuela, familia o trabajo, es constitutiva de la convivencia.
 
Por otra parte se analiza el vínculo entre  institución y convivencia escolar, se considera a las instituciones educativas como espacios sociales en donde se  posibilita la  transmisión  y recreación de la cultura. En este contexto, el convivir se moviliza en varios sentidos tales como el étnico, social, político, religioso, estético, cognitivo, afectivo etc.
 
Por mucho tiempo, no se habló de convivencia en el contexto escolar, se definía en términos de orden-desorden, disciplina-indisciplina, buena conducta - mala conducta o se contemplaba en la relación entre alumnos exclusivamente, lo cual diverge enormemente con la noción de convivencia para todos los miembros de la comunidad educativa. En este orden de ideas, la convivencia deja de aparecer   únicamente en términos políticos  o conceptuales y como un mero componente de la dimensión curricular, para comenzar a ser reflexionada  en términos  de esa otra dimensión que es la institucional.

El texto sugiere dos ejes de transformación educativa a saber, las modalidades de gestión institucional y las de regulación áulica. El primero se relaciona con una gestión dictada por criterios democráticos, promoviendo el  trabajo en  equipo y alentando el  respeto por la diversidad. La buena convivencia  aunque no esté exenta de conflictos, redunda a través de una vida institucional saludable y facilitadora de la producción que corresponda a sus miembros. Una gestión inapropiada repercute en la irrupción de conflictos permanentes y hasta violentos. El segundo tiene que ver con la labor del docente como facilitador de alternativas para regular la convivencia, si la autoridad es reemplazada por autoritarismo se da un proceso convivencial insatisfactorio. Una buena convivencia se nutre de la diversidad porque en el aula coexisten inteligencias distintas, deseos distintos, éticas distintas, estéticas distintas, ritmos distintos, responsabilidades distintas etc. si esto no se contempla  ocurren expresiones de violencia física o simbólica que impiden la consolidación de una convivencia satisfactoria que posee un estado dinámico de construcción y reconstrucción permanente. Por último, el autor pone de manifiesto que la convivencia en procesos de enseñanza- aprendizaje y en la vida institucional ayuda en la conformación de:

-Una educación que procure compatibilizar necesidades sociales y requerimientos individuales.

-Mejores condiciones para cuidar y atender la salud psíquica de docentes y alumnos.

-Una gestión institucional y áulica más cooperativa y consensuada.

-Vías de acceso a una cultura efectivamente democrática  y respetuosa de la diversidad.

[1] MALDONADO, Horacio (compilador). En convivencia escolar. Ensayos y Experiencias. Buenos Aires, 2004.
[2] Ibíd.
[3] Ibíd.

Publicado el: 04 febrero, 2010   
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