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Síntesis y críticas breves

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Industrial O EDUCADOR

por : Efraguza    

Autor : EFRAIN GUTIERREZ ZAMBRANO
La efigie del fundador
“Por sus obras los conoceréis” dijo el  gran Maestro de Nazareth. Y para corroborar sus palabras
hallé dos que me dejaron perplejo:
La majestuosidad del edificio apabullaba a quienes se atrevían a mirar hacia los cielos que la luz solar inundaba. No había la menor duda: era el mejor de la ciudad. Su autor, el mejor arquitecto.
La imponente edificación remataba en un pequeño obelisco y sobre su punta el busto del fundador de la empresa que había mandado construir la magna sede.
Entonces en mi mente aparecieron las imágenes del  hombre que lo diseñó. Lo vi en largas jornadas planeando y haciendo la maqueta. Experimenté la sensación triunfadora de aquel día cuando aprobaron el proyecto. Los meses de trabajo de las cuadrillas de obreros que seguían al pie de la letra las instrucciones del arquitecto. Y entre risas y cantos, mucha gente el día de su inauguración.
Pero mi mayor asombro era ver la efigie moldeada en bronce que parecía de oro bajo los rayos del sol. Toda esa mole de concreto, hierro y cristal rendía homenaje a un hombre. Entonces como rayo, una pregunta surcó mi cerebro: ¿Quién formó a ese hombre? Sé muy bien que no faltará quien me diga que Dios. Pero no. Él es la causa eficiente, el hacedor. Mas mi pregunta atañe al formador. Y después de indagar entre las gentes de la pequeña ciudad para eliminar las dudas llegué a una conclusión que el mismo arquitecto me otorgó cuando dialogué con él.
−Mira, me dijo, los dos tuvimos el mismo maestro. Él se hizo industrial; yo, arquitecto. Pero cometimos un pecado de ingratitud. El día de la inauguración del edificio no invitamos al maestro. Cuando reflexionamos y quisimos hacerle el homenaje que se merecía, uno de nuestros compañeros nos desanimó con la noticia de su muerte. Nosotros moldeamos nuestras obras, pero los maestros dan forma a los sueños e ilusiones de sus educandos. Nosotros sabemos exactamente lo que deseamos cuando hacemos bocetos y maquetas, pero los maestros de verdad sólo atinan a señalar el camino por donde transitarán sus pupilos y son los años los testigos del perfil que les dieron en las aulas donde, pequeños e inconscientes,  podaron sus cuerpos y almas.  
Bogotá, 15 de enero de 2009  
Publicado el: febrero 09, 2009
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