Gutemberg está vivo. El autor plantea la explicación y –tal vez- el principio de la solución a la incapacidad de los alumnos
universitarios de hoy, en Argentina, de aunar el lenguaje verbal con el visual. Para ello parte de dos criterios: que todo escrito implica una investigación previa hasta llegar a determinadas conclusiones resultando de ello un informe y que no existe un discurso omniabarcante, sino que deben tomarse fragmentos para el análisis. Entonces propone una problemática sin fijarse límites, en un sentido lato y abarcativo de experiencias, conceptos y derivaciones imprevistas o buscadas. Este sentido amplio lo fue llevando precisamente hacia la
escritura y retorna entonces a la presunta contraposición de lenguaje verbal y visual. El marco teórico se basa en diversos autores que propugnan que lo verbal subyace en el significado de la imagen, es decir que el lenguaje verbal (escrito) se torna insustituible, para lo cual debe aprender a redactar, a contar la imagen pues de lo contrario la misma no existe. Pero hay una voluntad política de establecer la primacía de la imagen sobre la escritura que desemboque en un ver sin entender, donde la imagen no exige interpretación y por tanto no puede comunicar nada. Para interpretar la imagen también es necesario asociar y conectar conceptos e imágenes preexistentes en la memoria y así poder arribar a lo conceptual. Ahora bien, el modelo
neoliberal en el que estamos insertos tiende hacia un proceso de disolución social, económica y política cuyo objetivo final es la pérdida de la capacidad de abstracción en el individuo y del dominio de la palabra. Este proyecto paternalista, que con el pretexto de eliminar o minimizar errores, termina por hacer lo propio con el individuo como ser pensante anulando el ejercicio de su libertad. Sin embargo, existe la convicción de que el lenguaje verbal escrito es el soporte insustituible del sentido y la escritura la herramienta de liberación social y política que debe ser enseñada como instrumento democrático de transmisión cultural.