En 1999 Celso Monteiro Furtado (1928-2004 )dejó plasmada en una entrevista de Mario Osava, su visión de una sociedad basada
más en la solidaridad que en la competencia. A continuación se presenta parte de dicha entrevista:
P-Hace más de diez años usted llamaba a la entonces Comunidad Económica Europea (ahora Unión Europea, UE) "un club de egoístas". Brasil intenta promover el acercamiento de esa Europa unida a América Latina y especialmente al MERCOSUR. ¿Es factible ese
proyecto ?
R-No lo creo. El egoísmo permanece, es normal que los países cuiden primero sus propios intereses. Hay dificultades, por ejemplo, para armonizar los puntos de vista de Francia y Alemania. Los franceses no aceptan el fin de los subsidios y la libre competencia, que liquidaría su agricultura, porque saben que eso significaría renunciar a su identidad. Francia tiene una larga historia de defensa de su identidad y es difícil imaginarla convertida en simple complemento de una economía internacional.
P-La meta del MERCOSUR, el libre comercio con la UE a partir de 2005, ¿es entonces una ilusión?
R-Es una maniobra táctica, creo, para enfrentar la presión de Estados Unidos. Se aplaza todo hasta 2005, y entonces se verá cómo retomar las discusiones.
P-¿Tampoco avanzará el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), ese proyecto de libre comercio desde Alaska hasta Tierra del Fuego?
R-Tampoco. Es necesario desconocer la situación específica de las Américas, ignorar su heterogeneidad, para creer en esa iniciativa. Es difícil imaginar un entendimiento entre países tan heterogéneos.
P-¿Cree usted que los países de economía emergente comprenderán esa situación, que intentarán recobrar el proyecto nacional de desarrollo?
R-Los pequeños no tienen opción. Tienen que buscar una inserción internacional dinámica que les abra espacio en el exterior, porque un proyecto nacional se agota rápidamente en su caso. En cuanto a los países medianos y grandes deben evaluar bien sus alternativas. Es probable que empiecen el nuevo siglo en una fase de turbulencias, de inestabilidad e inseguridad. Es lo opuesto a lo que tuvimos en los últimos 30, 40 años, cuando se buscaba la unidad nacional en torno del proyecto de industrialización.
P-Los grandes países en desarrollo, como Brasil, China e India, ¿podrán tener algún papel
importante en el mundo en las próximas décadas?
R-Unicamente China puede afectar de hecho la economía mundial. Va descubriendo su camino, porque no permitió su internacionalización económica, mantiene el control de los flujos financieros y un crecimiento anual de 8 por ciento, envidiable para cualquier país. En diez años, China puede más que duplicar su producto nacional. Pasa así a ser un problema internacional acomodar a semejante país en este mundo nuevo, lo que exige redistribuir la renta mundial. Pero ese objetivo exige la reducción de los salarios en Estados Unidos y Europa, salvo que ocurran turbulencias políticas en China, la hipótesis a la que apuesta Occidente. India también tiene todas las posibilidades de lograr un crecimiento razonable, aunque, como Brasil, debe desarrollar su mercado interno. En la medida en que avancen y se vuelvan más homogéneos, Brasil e India pueden tener un papel relevante en el futuro.
P-¿Y América Latina?
R-Es duro reconocerlo, pero como conjunto ya no existe. México un país importante por su larga experiencia de encuentros y desencuentros con Estados Unidos, abandonó toda estrategia propia, para integrarse al vecino norteño. Argentina, que también había demostrado capacidad para actuar con autonomía, renunció a ella al optar por la dolarización. Queda Brasil, con un resto de política propia, pero muy aislado en la región. Otras naciones menores enfrentan graves problemas, como la guerra civil en Colombia y la dependencia de Venezuela de su petróleo.
P-¿No habrá un límite para eso? R-Bien, esto tiene que ver con la parte social y política, la reacción que puede ocurrir, las tensiones. Tenemos medios de formular hipótesis sobre lo económico, no así sobre las áreas política y social. ¿Quién preveía el fin de la Guerra Fría? Parecía el hecho más importante del mundo y se acabó repentinamente. La historia es más rica que nuestra imaginación. La sociedad se hizo tan compleja que se dificulta la previsión de los acontecimientos. Eso era posible cuando la historia era más lenta, la sociedad más sencilla y los actores más limitados.