Descripción General de los Funerales Bribrís Cuando alguien muere, se
coloca el
cuerpo en una hamaca, y se cubre con corteza de árbol. Se enciende un fuego sagrado que no puede usarse para ninguna otra tarea y debe arder por nueve días, al final de los cuales debe ser apagado por un sacerdote especial.
Después de encendido el fuego, se recolectan copos de algodón, semillas de calabaza, raíces de yuca, y astillas de una madera especial llamada "palo de cacique".
Todos los amigos del muerto se reúnen, el awá o cantor del pueblo entona cantos en honor al
difunto, mientras se coloca una astilla de madera por cada una de las acciones que el difunto hizo en su vida; por ejemplo, si había sembrado mucho maíz colocaba cuidadosamente sobre el algodón una astilla que simbloliza las herramientas de sembrar, mientras otra persona ponía al lado un pedazo de semilla de calabaza, símbolo del maíz.
Esta enumeración puede durar varia horas, hasta que todos los instrumentos y armas que el difunto había usado, se representen por un montoncillo de semillas y astillas, sobre el algodón. Cuando termina la enumeración, se cierra el fardo, formando un paquetito. Este paquetito se coloca en el pecho del difunto en contacto con su cuerpo, y se equipa con todo lo que había usado o le había pertenecido en este mundo,
listo para usarlo en el otro.
Se
envuelve el muerto en una manta y se envuelve en hojas, listo para ser enterrado.
Para esto se escoge un
lugar no frecuentado, donde ni los cerdos domésticos ni el ganado frecuenten nunca. Aquí se forma un banco bajo, con
varas derechas del tamaño del cuerpo: Se hace cerca con esmero y se coloca el cadáver sobre el banco al centro. Todo se cubre con otra capa de varas horizontales formando como un cajón, cuidadosamente atado todo con bejucal. Sobre todo esto, se arrojan gran cantidad de ramas y de maleza, para que los buitres y otros animales que comen carroña no tengan acceso al cuerpo. Permanece el cadáver aquí cerca un año, hasta que la descomposición sea completa.
Mientras tanto, la familia procede a procurarse suficiente número de animales, tales como cerdos y bueyes, según la importancia del difunto. También plantan un maizal, á fin de obtener material para la chicha. Al año, se prepara la ceremonia final de exhumación del cadáver.
Cuando se acerca el día, cierto número de personas va al lugar donde el cadáver fue depositado. Una de ellas - entrenada y preparada especialmente para este trabajo impuro - abre el lío, limpia y arregla los huesos, y los empaqueta en un bulto como de dos pies de largo. Después los envuelve en un pedazo de tela preparada con pinturas de un modo alegórico.
Los huesos, habiendo sido atados en el nuevo lío, son llevados lo mismo que antes, en una vara, a la casa donde se ha de celebrar la fiesta, y allí se colocan sobre un pequeño caballete, en alto, fuera del camino de personas que pasen por debajo.
Cuando ya todo está listo, cocida la primera merienda, fermentada la chicha, y hervido el chocolate, comienza la fiesta.
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