Historia y prehistoria La historia
adquirió carácter científico en el siglo pasado. Los especialistas se dedicaron a reconstruir lo sucedido en otras épocas, con base en la investigación de los testimonios directos de los hombres que vivieron los hechos y dejaron datos de eventos, lugares, personajes y fechas. Como esos testimonios constan en documentos e inscripciones en piedra, metal y otros materiales, los científicos establecieron que la fuente básica de
la historia es la información escrita y aplicaron el término historia exclusivamente al pasado de las sociedades que conocemos mediante testimonios escritos. O sea que la historia abarca desde la invención de las primeras escrituras, que datan aproximadamente del año 4000 a. de C., hasta hoy.
En consecuencia, se llamó
prehistoria al período anterior, de cientos de miles de años, desde la aparición del hombre hasta la invención de la escritura. Su reconstrucción se hace interpretando huesos, herramientas y demás objetos de aquellos remotos tiempos.
Esta división es objeto de muchas críticas, porque el nombre de prehistoria es inadecuado. Hay historia desde que existe el hombre. Además, los restos materiales también son fuentes para conocer las sociedades con escritura.
Sin embargo los métodos de investigación son muy oferentes, según se trabaje sobre pueblos que no conocieron la escritura o sobre sociedades que dejaron testimonios escritos. Los historiadores, aplicando métodos propios de la historia y otras ciencias sociales, reconstruyen el pasado del cual existen testimonios escritos. Arqueólogos., geólogos, paleontólogos y otros especialistas, que aplican métodos de las ciencias naturales, la física y la química, lo reconstruyen a partir de restos humanos y utensilios. Estas diferencias profesionales y metodológicas que imponen las fuentes, así como la eran dificultad de encontrar información a medida que se retrocede en el tiempo, explican que se mantenga la división en tiempos prehistóricos e históricos.