La luz que da un fuego. Según R. Steiner, hay tres funciones humanas superiores – voluntad,
sentimiento y pensamiento, que evolucionan consecutivamente cada siete años. Tres etapas: La
voluntad se manifiesta en la actividad y los movimientos corporales y se centra en brazos y piernas. El sentimiento se manifiesta en la imaginación, en la simpatía y antipatía y todo el rango de emociones humanas. Se centra en los órganos que funcionan de manera rítmica – el corazón, los pulmones. El pensamiento involucra el uso y dirección de conceptos y abstracciones y se centra en el cerebro y el sistema nervioso. Voluntad. Durante los primeros siete
años de vida los niños exploran su entorno inmediato, usando sólo uno de sus cinco sentidos. Hasta aproximadamente los tres años las criaturas se mantienen instintivamente en su comportamiento. Esta voluntad instintiva es referida alrededor de los otros, los ritos familiares en dar vueltas, sentarse, gatear y caminar. En esta etapa, deben tener la libertad para que se les disculpe el “estado natural
del instinto”. Esta es la
etapa en la cual el cuerpo se construye a si mismo desde adentro: formación de huesos, músculos, órganos, etc. Reflejando el proceso interno, el
niño está en una constante exploración del mundo exterior, por ejemplo, construyendo castillos de arena. Etapa del sentimiento El cambio de los dientes significa la siguiente etapa de la vida. También se llama etapa del sentimiento y la creatividad. Aquí el arte, la música y trabajos manuales son esenciales para un desarrollo balanceado. Estas actividades construyen la capacidad crítica en el sistema nervioso y el cerebro, lo que permitirá un completo desarrollo posterior de las capacidades intelectuales del niño. Pensamiento. Después de los catorce años, comienza la pubertad donde el niño deviene en su “yo soy”. Como ser humano joven comienza a desarrollarse. Emergen muchas facultades, se desarrolla la función del pensamiento y lo domina. El adolescente es capaz de pensar en abstracto, analizar, conceptualizar y ser altamente crítico. En esta etapa del desarrollo también es fundamental la educación para nutrir las capacidades especiales que están surgiendo. Sin mucha preocupación por el desarrollo del conocimiento verdadero e independiente, el pensamiento creativo, el sistema en su mayor parte desconoce moldes egoístas y los consumidores más cuidadosos, son los ciudadanos que comprometen al mundo. Por eso, en pocas palabras, el desarrollo de un niño no es como llenar un balde sino el alumbrar de un fuego.
Más resúmenes sobre La luz que da un fuego