Los vínculos que establecemos con el mundo social son múltiples y
variados, algunos más formales y reglamentados que
otros, en unos se ven
claramente los roles y las acciones por normas, patrones de comportamiento
convencionalismos, y formas particulares de organización. Pareciera que se
sigue un orden natural de las cosas, pero no lo es así. Las
relaciones sociales
como la historia cambian por acontecimientos. La ética se apoya en la historia,
por eso nuestro objetivo es acercarnos a una definición del noviazgo.
Aristóteles dijo que para encontrar la definición de una cosa habría que
apoyarse en la esencia, es decir, habría que encontrar que noviazgo es más
noviazgo. Preguntando a 10 personas de diferente edad, entre los 15 y los 25,
parece ser que a mayor edad se tiene una definición más compleja de estos
vínculos. En lo que respecta al concepto de noviazgo, generalizando: 4 personas no contestaron, las
cuales 2 afirmaron no saber, 3 dijeron que se trata de una relación pretexto
para el matrimonio y 3 lo aducen a lo sexual. Pero si algo ha enseñado la ética
es que lo simple dista de serlo. Lo que nos lleva a tomar la decisión de que
este elemento básico en la cultura de toda
sociedad deber ser revisado.
La ética consiste en la búsqueda de estos principios y valores, la vida
personal como proyecto, es también un proyecto social, por lo que conlleva la
responsabilidad, ser responsable es más que nada poder responder ante los pasos
que nos impone la sociedad. Antes que nada, debemos tener en cuenta que lo
ético no es precisamente lo moral, lo moral no es lo prohibido, ni lo que debe
ser o viceversa, sino algo decidido por la vía de la reflexión.
Una relación homosexual puede ser inmoral para algunos pero
definitivamente no le pueden negar su carácter ético. Vivimos en una época
travesti, donde las apariencias es lo más importante. Aparentemente, la
infidelidad esta prohibida pero no lo es así: en la superficie se debe ser
políticamente correcto pero en el mundo vital, el de la camaradería, en el de la
confidencia, es algo que esta permitido, pero no es moral. Otro ejemplo, el
sexo en sí no tiene nada de inmoral pero puede serlo dependiendo si de con éste
se le hace daño a alguna persona.
Queremos decir que con nuestros actos logramos pautas de comportamiento
que llevan valores. Por lo tanto nuestro comportamiento con miras a la
formación exige la reflexión y el cuestionamiento ético. Ahora, una simple
declaración de amor conlleva una lucha, maneras y normas que son resultado de
la convención entre seres humanos; estos ademanes son lo que brinda la
civilización; lo que nos diferencia de las bestias.
Es por esta capacidad de pensar, desde los antiguos griegos a la
actualidad, lo que define a la ética. Su principal objetivo es la vida lograda,
la función o papel de cada uno como un proyecto de vida. También, la ética
parte de la filosofía, pero se enfoca en la moral. A partir de ahí podemos
reflexionar y cuestionar fenómenos sociales como el noviazgo. Podemos
considerarlo una institución, ya que parte de su carácter consiste en regirse
por principios ideológicos y valores compartidos.
Para una persona promedio digamos, es obvio la diferencia entre sexo y
género. Pero no siempre fue así, ahí comienza todo esto: la confusión entre la
vida tradicional con la moderna. El sexo
designa algo biológico mientras que el género nos habla de un rol social. El
noviazgo como institución suele partir de una declaración o lo que es lo mismo
de un acto de comunicación de hacer visible algo emocional, y de tomar nuevos
papeles.