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Síntesis y críticas breves

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Política indígenista

por : VictorSobrino    

Autor : nik
La política indigenista en la época del México independiente, teóricamente tuvo en la base del anhelo igualitario la formación
de la pequeña propiedad, en la realidad el desarrollo del capitalismo y el latifundismoLa actitud ideológica de la época frente a los indios será la base de la política indigenista, cabe distinguir tres cuestiones: el indio como elemento histórico de la formación de México, el indio como elemento de trabajo y el indio en cuanto a sus prendas personales de belleza o de inteligencia.Habían personas que despreciaban a los indios esto no se puede ocultar.Las diferencias tuvieron su origen en las supuestas concepciones de la vida de los grupos indígenas y el gobierno, y de los sectores que lo apoyaban.El debe, sin embargo, no es pequeño: la proletarización general de los indios, por la pérdida de sus propiedades comunales, el alejamiento o aun exterminio de algunos grupos indígenas.Para los huicholes, tepehuanes y nahuas, el fuego sólo puede alimentarse de leña verde.Los huicholes sólo visitan las cabeceras cuando renuevan a sus autoridades, tienen algún asunto judicial, necesitan comprar mercancías y objetos necesarios a sus fiestas o vender sus toros o sus objetos de arte.Tatevarí, el abuelo Fuego, es un dios vivo al que se le debe rendir un acatamiento si no uno se compromete así mismo y compromete la finalidad religiosa de la peregrinación de los huicholes, a este dios se le pide que los acompañe por la noche camino a Viricota.Tres mundos se juntan aquí. El primero y más antiguo es el de los huicholes y su peregrinación en busca del Divino.El segundo, el de los descendientes de los mineros que lograron imponer una ciudad diciochoesca en la soledad del páramo.El tercero es el de los peregrinos mestizos: representa la herencia de los indios y los criollos que habitaban en los antiguos reales de la mina.Hacen ofrendas a la Madre Tierra, Tatei Urianaka y se espera, a cambio, que ella pueda alimentarlos. Prácticamente, se busca que todo sea sacro, desde las ofrendas, la tierra, ellos mismos y lo que este a su alcance.El fuego es el destructor de símbolos sacros.A cambio de sus rituales sólo queda esperar que se cumplan los deseos que se han solicitado y repetir nuevamente la búsqueda por los dioses, reiniciar las peregrinaciones, la magia, el sueño, la vuelta al tiempo originario, los sacrificios, los cantos, la relación con lo visible y lo invisible, el manejo del tiempo… esa manera de ver las cosas que los hermana. Volver a lo salvaje, lo primitivo.Los Huicholes tienen una expectativa de salvación, que supone un sacrificio y una purificación. Su viaje es hacia los dioses, donde la dispersión del yo se traduce verdaderamente en la comunión con el todo. El inicio de la vida lo recupera en Viricota. Representan a sus dioses como una especie de trinidad en que el que uno le da la razón al otro, donde todos son uno y dicen las palabras sagradas que sólo una vez al año y en Viricota son pronunciadas.Sus composiciones son como la rapidez del sueño mezcalino, una imagen brotando de la anterior, una figura naciendo de la otra, multiplicándose a partir de un elemento dado.Para los tepehuanes, el sol le ordena a dos estrellas que casen un venado, pero una de las estrellas comete una infracción y es convertida en estrella vespertina.El patio es el centro del mundo, la reactualización de las hazañas divinas es para recobrar el Gran Tiempo.El mitote, por su significación espiritual, exige un estado de pureza absoluta.El valor de la incautación parece radiar más bien en su reiteración obsesiva.La Semana Santa cora se efectúa en diversos planos que muchas veces se apartan o se sobre ponen confundiéndose y guarda semejanza con el del Bosco.Para un pueblo regido por los mitos y su exacta reactualización es absolutamente incomprensible que Cristo pueda morir y resucitar todos los domingos.Los coras, al igual que los huicholes, principian a salir de lo cotidiano para entrar sin peligro a lo sagrado.En sus actividades, el tiempo y la capacidad personal determinan que se ascienda de soldado raso a fariseo, a capitán y más tarde a centurión.El agua es elemento de purificación.Para ellos, el Venado-Cristo está muerto, vive en sus dobles el peyote y el maíz.Una cruz y unas pequeñas andas sobre las cuales oscila San Miguel Arcángel, transcriben a Tajá o Hátzikan, la Estrella de la Mañana.La muerte de Cristo es enteramente ajena a los coras, porque tienen no sólo su propia versión del drama, sino una idea muy precisa del lugar, del tiempo y de la forma en que deberá celebrarse.Una cuerda simboliza la Gran Serpiente, su objetivo es dar muerte al sol.El machete entre las piernas representa un falo.Los coras, educados en la geometría de la danza, conservan el gusto por los grandiosos espectáculos sagrados de los aztecas y no pueden concebirlo sin su contraparte, el ritual bufonesco. La Iglesia cuenta la historia de la pasión de una manera lineal y homogénea; los coras la cuentan tan místicamente, introduciendo rupturas a partir de una muerte primordial que se compensa valiéndose de metamorfosis y desdoblamientos.
Publicado el: noviembre 17, 2007
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