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LA CRISIS MORAL
León Denis
Esta sinopsis extraída del libro “Después de la muerte” de León Denis, pensador francés sirva para entender que esta crisis que sufre hoy la humanidad en aras de perseguir una libertad incierta, por esta razón existe una confusión que quiebra el equilibrio entre lo moral y el ser espiritual.
Cabe destacar el acierto y la mente clara del escritor si tenemos en cuenta la fecha de edición de este libro (1944).
La época en que vivimos ha sufrido de grandes progresos, por cuanto los pueblos se han acercado por diferentes medios que la nueva tecnología les ha brindado.
Estos adelantos, además, han servido para que otros estamentos de la sociedad, como son el de la instrucción y el de las instituciones.
Se ha entablado una gran dicotomía, entre el pasado que no quiere morir y el porvenir que quiere nacer a la vida.
A pesar de todos los avances realizados por la humanidad en el orden material e intelectual, el avance moral es nulo.
En esta realidad, parece ser que la sociedadtoda ha sido absorbida por cuestiones políticas, por las empresas y financieras, brindándose por su bienestar sin tener en cuenta los intereses morales.
Las condiciones de vida han mejorado, pero con el fin de poder satisfacerlas, se ha enfatizado en otros aspectos que van en detrimento del ser humano como son los apetitos desmedidos, como la sensualidad y la depravación, sumado al lujo y a la riqueza. Se quiere poseer o adquirir a toda costa.
El avance tecnológico ha enriquecido a la humanidad, pero esa riqueza ha sido aprovechada por unos pocos, siendo la distribución para el resto muy precaria, discursiva por los políticos de turno pero no aplicada.
Se pueden apreciar ciudades ricas pero con un gran índice de gente con hambre. Se ven grandes fábricas donde los obreros sufren toda clase de tropelías, pasando por la corrupción física y moral.
Los vicios, como la embriaguez, la prostitución, el libertinaje, trastocan a las sociedades, la acción pública también abreva estas costumbres, y que decir de la literatura que ayuda en muchos casos a tener una visión completamente distinta de la realidad.
Vemos a diario, que cunde la desesperanza, los suicidios se multiplican, como así también la ola de crímenes y delitos.
Vivir en este ambiente, produce entre otras cosas, los malos ejemplos desde la niñez, la falta de autoridad de los padres y la falta de educación en el seno de la familia.
El hombre de hoy no se conoce así mismo, de donde viene, adonde va, y el porqué de su existencia. Ninguna enseñanza ha sido lo suficiente como para ilustrarlo, de porqué está en este mundo y cual es su destino.
A decir del autor, el espíritu humano flota entre dos potencias.
Una las religiones, con sus errores, con espíritu de dominación e intolerancia, pero también con sus verdades fundamentales.
Del otro lado, la ciencia, lo material, el individualismo, pero con el prestigio de sus descubrimientos y sus beneficios.
Entre estas dos contiendas, ambas necesarias para el hombre, éste sufre la desesperanza, por cuanto, se suscitan divergencias y odios.
Sin duda esta controversia se refleja en la familia, en la enseñanza y en la sociedad. La ciencia ni la religión tienen la sabiduría para preparar a las almas para sobrellevar los avatares de la vida.
Para salir de esta crisis, se debe hallar la conciliación entre el sentimiento y la razón, porque todo ser humano al acordar estas dos posiciones fomenta el equilibrio y la armonía, de no ser así producen en él el desorden, en consecuencia luego la sufre la sociedad.
Como salida a todo esto es necesario que una nueva enseñanza nos de conocimiento sobre nuestro origen, deberes y destino; con lo cual fortificará al individuo, a la sociedad y a las instituciones.
Las viejas concepciones católicas crearonla civilización de la Edad Media, basado en una sociedad feudal y monárquica, la cual no cabe en este mundo moderno, pero sin duda al dejar todas esas creenciasno ha sabido reemplazarlas.
En esta era los pueblos han sido desarrollados por positivismo materialista y ateo. De esta manera se han resquebrajado los vínculos sociales, existe escepticismo, se desconoce la ley y la autoridad, las consecuencias de seguir con esta actitud serían nefastas.
Estas doctrinas materialistas, han producido una generación sin ideales, sin fe, donde se duda de todo y de sí mismo.
Si la idea es que la vida no tiene futuro, y que con la muerte termina todo, que el presente es la realidad, yque sólo es el aprovechamiento de los placeres dejando de lado los deberes y responsabilidades, seguramente se va ha construir una civilización sin rumbo cierto.
Sin embargo no todo está perdido, la gran mayoría de la gente, cree en la libertad y en la justicia inmanente. Es factible que este modo de pensar nos lleve a revertir esta situación. Buscando un ideal superlativo, que ilumine a todos los seres, llevados por un objetivo común como es el derecho para todos, la justicia y la solidaridad.