Foucault presenta su texto a partir de una pregunta ¿qué es lo imposible pensar y de qué
imposibilidad se trata? Se dirige a las comisuras del pensamiento no para desnudarlo más que como señal, como elemento de superficie de un lado oscuro aparentemente “escondido”. Lo impensable, lo inconsciente, su descubrimiento precedente (quizá como todo) significa a la vez la ruptura y el paso hacia el pensamiento moderno.
“Lo imposible no es la vecindad de las cosas, es el sitio mismo en el que podrían ser vecinas”. Me pregunta si ese sitio es el lenguaje, pues líneas más abajo abre su inquietud ¿Dónde podrían yuxtaponerse a no ser en el no-lugar del lenguaje? Muy probable sea que el lenguaje exista como vecindario del imposible, de las “heterotopías” a las que no hay gramática que las tolere aunque haya ciudades con sus sellos.
Lo contrario quizá a las heterotopías de hoy sea el orden. Ese orden que clasifica, que sabe donde está el blanco, donde camina el negro. Orden que para Foucault es “lo que se da en las cosas como su ley interior, la red secreta según la cual se miran en cierta forma una y otras…”
El ser humano se halla condicionado por sus códigos culturales para llevar el orden a su sentido empírico.
Foucault trata de analizar una experiencia desnuda del orden a partir de los códigos ordenadores y las experiencias que existen en toda cultura. Intenta alumbrar las configuraciones que han dado lugar a las formas del conocimiento empírico. Intencionalidad que la declara.
Su “arqueología” pone en relieve las dos grandes discontinuidades de la “episteme” occidental, la de la época clásica (S. XVII) y la de inicios del S. XIX, que inscribe la modernidad. Así clasifica la historia del orden, la clásica, la de lo Mismo y la historia de la locura, la modernidad la historia de lo Otro. En esta historia aparece “por primera vez esa extraña figura del saber que llamamos el hombre (ser humano) y que ha abierto un espacio propio a las ciencias humanas”.
En el HOMBRE Y SUS DOBLES, el retorno a lenguaje significa para Foucault que “el lenguaje llega a surgir para sí mismo en un acto de escribir que no designa más que sí mismo”. Por eso identifica la pregunta nietzscheana ¿Quién habla? A lo que Mallarmé responde: “La palabra”. Divorcio de la ley del discurso y la representación. Así concluye que la dispersión del lenguaje está ligada a la desaparición del discurso.
El sujeto se ubica sobre el objeto, las ciencias naturales precisaban este orden, esta línea mecánica. La ruptura también se localiza en este punto, en el paso del sujeto a objeto, a vivir en esa dualidad, sujeto que estudia el objeto y sujeto que puede ser a la vez objeto de otro sujeto. Nacen las ciencias humanas.
El acto de nombrar la naturaleza humana, como pliegue de la representación sobre sí misma, transforma la sucesión lineal de los pensamientos en seres, y así naturaleza y naturaleza humana entra en relación. El lenguaje hace cuadros.
Foucault esquematiza cuatro segmentos teóricos, análisis de la finitud, de la repetición empírico-trascendental, de lo impensado y del origen. Sobre estas cuatro particiones Foucault piensa en lo impensado.
La analítica de la finitud cuya función es mostrar que el hombre está determinado, que el pensamiento obsesiona de antemano “lo impensado que se le escapa” y que trata siempre para ella de mostrar cómo lo Otro es lo más Próximo y lo Mismo, dice.
La duplicación empírico-trascendental muestra cómo se corresponden lo que se da en la experiencia y aquello que hace posible la experiencia. Lo que ha sido pensado y lo impensado.
Lo impensado se inscribe como el inconsciente, en donde el hombre y lo impensado son arqueológicamente contemporáneos. “Lo impensado no está alojado en el hombre como una naturaleza retorcida o una historia que se hubiera estratificado allí; es en relación con el hombre, lo Otro: lo Otro fraternal y gemelo, nacido a su lado” (Foucault, 317).
El origen a diferencia de lo impensado es antes que el hombre. Lo originario del ser humano le indica que las cosas comenzaron antes de él, cuya imposibilidad radica en que el origen retrocede porque el hombre no figura y es inaccesible porque el hombre ni siquiera ha nacido. De aquí que el trabajo, la vida y el lenguaje para Foucault escondan su propio origen a aquellos mismo que hablan y existen.
En cuanto al capítulo sobre LAS CIENCIAS HUMANAS, las define como “un cuerpo de conocimiento que toma por objeto al hombre en lo que tiene de empírico.” (Foucault, 334). Es en el nacimiento de estas y del hombre como objeto que la episteme estalla, se fractura. La pureza, la matematización no son la carne de estas ciencias alineadas a la empiria.
Para las ciencias humanas, el <<hombre>> es ese ser vivo que, desde el interior de la vida la cual pertenece por completo, constituye representaciones gracias a las cuales vive y a partir de las que posee esta extraña capacidad de poder representarse precisamente la vida.
Las ciencias humanas son las que intentan comprender la manera en que los individuos o grupos representan las palabras. Así estas ciencias son un análisis http://www.uruguaypiensa.org.uy/imgnoticias/682.pdfque se extiende más allá de la naturaleza humana, y pretenden estudiar lo que es el hombre en su positividad, en lo que permite al hombre saber.