Partiendo de una reseña crítica de las diversas aproximaciones que han tratado de dar cuenta
de la
creatividad, y a pesar de la abundancia de definiciones que permitirían elaborar una clasificación de una docena de categorías, no se ha logrado estructurar una forma de abordarla, que permita ligar a la creatividad con el aprendizaje.
El autor insiste reiteradamente en este punto, porque considera que el interés que puede provocar la creatividad, tiene sentido en la medida que tiene relación con la educación.
Sostiene que prácticamente todas las aproximaciones que refiere, tienen muy poca relación con el aprendizaje, a pesar incluso de que pretendan ubicarse en escenarios escolares, porque no establecen una liga conceptualmente válida con el aprendizaje, sobre todo con el aprendizaje que debe procurarse en las aulas escolares y en función de los contenidos a cubrir de un curriculum específico.
Más aún, establece que el constructo creatividad se encuentra empantanado en una serie de definiciones que al pretender describirla, dificultan enormemente la operacionalización del concepto, no permitiendo la valoración empírica ni la contrastación de resultados, tornando los esfuerzos por procurarla o enseñarla, poco factibles de evaluar.
Menciona que las diversas aproximaciones que existen, dan la impresión de tratar de llevar los supuestos teóricos de la enseñanza o el
desarrollo de la creatividad a través de ejercicios, procura de actividades y sugerencias al maestro o al alumno, de cómo lograr un pensamiento creativo, sin establecer una vinculación auténtica o natural con los contenidos curriculares, lo que desde el campo específico de la educación, provoca que el interés por conocer la viabilidad de lograr un aprendizaje posibilitado desde la creatividad, se muestre desolado.
Plantea una forma original de resolver la ausencia de confluencia entre creatividad y educación, empleando dos mecanismos simultáneos:
1) Disectar la creatividad en sus aspectos evolutivo y del desarrollo, por una parte y de diferenciación cualitativa, por el otro, lo que obliga a disponer de estrategias diferentes para el abordaje de las diversas “creatividades” que podemos encontrar en el aula.
2) Examinar los procesos cognitivos implícitos en la creatividad, antes de suponer que la creatividad misma es un proceso cognitivo, lo que lleva a la reconceptualización de la misma.
Siendo una obra breve, que resulta profundamente polémica y desafiante, contribuye esencialmente al enriquecimiento de la discusión en curso.
En todo caso, publicada por la Universidad Nacional Autónoma de México en un espacio electrónico reservado a los docentes de la institución, se encuentra libremente disponible en: http://www.tuobra.unam.mx/publicadas/080909110757.pdf