LOS AGUJEROS NEGROS.
Uno de los temas
más apasionantes de astrofísica moderna lo es, sin lugar a dudas, el relativo a estos extraños objetos estelares, llamados
agujeros negros, cuya extraordinaria fuerza de gravedad engulle todo cuanto encuentra a su paso, incluyendo la propia luz. El nombre de agujeros negros dados a estos objetos se debe a que no pueden ser vistos, porque la luz que podría llegarnos desde ellos, no logra escapar de su enorme campo gravitatorio.
Un agujero negro, nos dice la teoría que predice su existencia, es el resultado del hundimiento gravitatorio de una gran estrella. Las estrellas se mantienen estables cuando hay un equilibrio entre las fuerzas gravitatorias que las comprimen y la enorme cantidad de energía liberada por la transformación del hidrogeno en helio. Cuando el hidrogeno, que es el combustible de las estrellas, se agota, las fuerzas de atracción predominan sobre las fuerzas expansivas debido a la presión del material incandescente. Las estrellas empiezan a contraerse. Comienza lo que en el lenguaje técnico es conocido como colapso gravitatorio. Las estrellas se “hunden” sobre si mismas, alcanzando densidades infinitas. Es entonces, cuando nace un agujero negro.