"EN ESTOS MOMENTOS NOS SOLIDARIZAMOS CON LOS SENTIMIENTOS DE LOS COMPAÑEROS FALLECIDOS CUYAS IDEAS COMPARTIMOS." Para la
mayoría de parientes, sin embargo, no era tan sencillo aceptar la nueva dimensión hacia la cual se habrían trasladado sus familiares difuntos. Una pariente de Yvonne, de 39 años, de Cincinnati, que abandonó a sus cinco hijos (incluyendo una pareja de gemelos) para unirse al culto hace menos de un año, dijo que "estaban atravesando por un tiempo sumamente difícil." Otra expresó que "éste no fue el cierre que habíamos deseado," cuya hija de 28 años se unió al grupo cuatro años atrás, después de fracasar en un negocio propio. "Pero al menos ahora sabemos dónde se encuentra," agregó el padre de la joven difunta; "por fin regresará a casa." Al menos una de las mujeres que murió en Rancho Santa Fe insinuó que no todas las
personas que aparecen en el video de despedida eran tan felices como aparentaban. "No me queda otra salida que irme con ellos, porque he permanecido en este planeta durante 31 años y para mí ya nada queda aquí." En la bellísima y apacible región de Rancho Santa Fe actualmente prospera una comunidad exclusiva compuesta de residencias de 2,5 millones de dólares en promedio cada una, los
miembros del Portón al Cielo alquilaron la mansión de 855 metros cuadrados, dotada de piscina y cancha de tenis, por $7.000 al mes. Si bien algunos de los vecinos sabían que practicaban algún tipo de culto religioso, ninguno estaba tan preocupado como para hacer algo al respecto. La mansión se encontraba en venta y a los posibles compradores se les exigía quitarse los zapatos, para reemplazlos con zapatillas estériles para cirugía, antes de recorrer el lugar, comentaron haber visto a varios individuos andróginos encorvados sobre computadoras. Los inquilinos eran extraños pero no peligrosos. "Eran muy inteligentes, únicos por cierto, pero muy amables. Con aires de superioridad pero no rudos," comenta alguien que fue a conocer la propiedad. "Me habían comentado que ellos tomaban muy en serio su religión. Por ello sólo se permitía entrar a conocer la casa a determinadas horas, porque los monjes la estaban utilizando como un convento. Se los reconocía al instante: estaba vestidos en pijamas negros, como los del Viet Cong." El propietario de la mansión bien pudo haber sido el último en haber visto con vida a los ahora difuntos. Cuando él pasó por la casa el Domingo, 23 de Marzo 2007 le obseqiaron un computador para uno se sus niños. Sólo después se dio cuenta que se trataba de un regalo de despedida. Los miembros del culto eran personas amables, que sentían empatía por el pójimo. Eran auténticos cristianos. Aunque estaban seguros que una nave espacial venía siguiendo a un cometa, mantenían ocultas del mundo sus creencias, excepto cuando uno sostuvo que habían venido a la Tierra como ángeles "''envasados'' en organismos humanos." Varios parientes de otros miembros pudieron constatar la práctica de algunas creencias bastante extrañas entre el grupo. Un tecnólogo, que colaboró con la secta durante más de seis años en varios projectos informáticos, con el ánimo de hacerles conversaciónn, les mencionó la inminente llegada del commeta Hale-Bobb. No estaban seguros, pero esas personas presentían que se trataba de algo diferente a un cometa—pensaban que podría tratarse de una nave espacial que venía a recogerlos. El tecnólogo comenta que en son de broma en una ocasión les mencionó lo sucedido en Jonestown, pero prácticamente lo ignoraron. El tecnólogo supo del grupo hace sólo pocas semanas; necesitaban su ayuda para establecer algunos dominios nuevo en el Internet. "Hablaban mucho sobre el futuro," comentó, "eso es lo desconcertante." También a él le llegó una de las "videocintas postmórtem". Si sus allegados sólo se hubieran molestado en consultar la página de Portón del Cielo en el Internet, ellos no se hubieran mostrado tan despreocupados. A través de las enseñanzas de sus carismáticos líderes, Applwhite y Nettles, quienes presumíann ser los representantes extraterrestres del "Nivel del Reino Suprahumano," los miembros del culto estaban convencidos que sus cuerpos no eran más que envases sin valor. Al renunciar a sexo, drogas, alcohol, a sus nombres de pila y toda relación con familiares y aamigos, los discípulos se podían alistar a ascender al espacio, descartando sus "recipientes," o sea cuerpos, para ingresar en el Reino de Dios. "Si te aferras a esta vida, ¿acaso no la vas a perder?" pregunta Do en la proclama del Portón del Cielo. Sazonadas de paranoia y pasión, las enseñanzas se enfilan contra el judaísmo y el cristianismo y lamentan la opresión de los incrédulos y perversos "Luciferianos," quienes terminarán "arrollados y enterrados" por el apocalipsis. Sólo aquellos envases acondicionados para aceptar le palabra ten-drán el privilegio de pode ascender cuando suene la hora. Por cierto, si bien el grupo desde afuera era percibido como cristiano, su visión de Jesús por el contrario resultaba ser totalmente heterodoxa.