"PARA MÍ ‘SUCIDIDIO'' MÁS BIEN SERÍA DESAPROVECHAR LA OCASIÓN DE ASCENDER A UN NIVEL MÁS ALTO."
Las víctimas de El
Portón del Cielo, lejos de conformarse con dejar escuetos apuntes relatando su suicidio, además difundieron explícitas notas entre la prensa. Uno de los primeros en recibir este material fue un ex miembro del
culto, que se hacia llamar Rio D''Angelo (pero que la policia identificó como Richard Ford), quien por medio de Federal Express recibió un paquete con dos cintas de video, una carta y dos diskettes de computadora. Rio examinó el material en su casa. A la mañana siguiente, se dirigió a su trabajo en una empresa de Beverly Hills. Al comentar con su jefe, Nick Matzorkis, acerca del contenido de las cintas, le manifestó que estaba seguro que todos sus ex asociados ya deberían haber muerto. Rio y Matzorkis se dirigieron a la mansión, pero sólo Rio ingresó. Cuando regresó, estaba "blanco como una sábana". De inmediato dieron aviso a la oficina del jefe de policía del condado de San Diego, cuyos comisarios al ingresar se imaginaron que sólo se trataba de un caso de rutina, hasta que se dieron cuenta que les correspondería realizar el levantamiento de 39 cadáveres, en lo que estaba a punto de constituirse en un confuso circo de cumunicadores sociales. Cuando Matzorkis, Rio y los comisarios por fin examinaron el video a la media noche, quedaron anonadados ante lo que vieron. Los miembros del culto no sólo resultaron ser dóciles durante su vida, sino que además lo fueron al morir. Matzorkis dijo, "estaban compartiendo entre ellos su júbilo y regocijo. Transmiten poderosas emociones." Posteriormente, cuando Matzorkis se puso a eximar los diskettes en la computadora, encontró que contenían mensaje de miembros del culto destinados a ser difundidos a través de la Web del culto, lo que de hecho eran notas de suicidio. Había una, de una mujer que utilizaba el seudónimo de "Goldenboy," que mencionaba que su líder se encontraba terminalmente enfermo. "Una vez que él se haya ido," escribió ella, "ya nada quedará para mí sobre la faz de la tierra." El video de la despedida presenta una fiesta del apocalipsis al aire libre, con el Sol californiano calentando y los árboles en el patio posterior de la mansión meciéndose en la gentil brisa. Los oradores hablaban como si se aprestaban a disfrutar de un relajante descanso, no de un cóctel de Fenobarbital. "No podríamos estar más felices de lo que estamos a punto de hacer," exclamó una mujer. Un hombre de poco más de 40 años dijo, "aguardé por esto durante tanto tiempo." Por ahí una mujer, riendo ligeramente dice, "hay gente en el mundo que piensa que he perdido por completo la chaveta, pues están equivocados. Ésta es la decisión más acertada que he tomado en toda mi vida." Una cosa que llamó la atención en la videocinta era lo complejo que se hacía la identificación de las diferentes víctimas, por el hecho que todas llevaban el pelo muy corto y la piel desalineada. Por un momento los comisarios pensaron que todos los cadávers pertenecían a hombres jóvenes. Resultó que el ocultar toda indicación de género formaba parte integral de la creencia de este culto. Es más, seis de los hombres, inclyendo Applewhite, llegaron hasta el extremo de hacerse castrar hace años, lo cual podría explicar la extraña pasividad y gentileza mostrada por las víctimas. "Para poder formar parte del Reino, uno debía sopreponerse a su humanidad, lo cual incluía su sexualidad," explico Michael, un ex miembro del culto. Sin embargo, a los relacionados de los difuntos no les fue difícil reconocer a sus recién fallecidos aunque largamente desparecidos pa-rientes. Mary Ann Craig, cuyo esposo John, de 62 años, la abandonó junto con sus seis hijos en Durango, Colorado, para unirse al culto en 1975, dijo que durante 22 años ha estado esperando recibir la noticia de su muerte. "¿Cómo se puede explicar algo semejante?" se preguntaba ella. Nichelle Nichols, que interpretó el papel de la teniente Uhura en la serie Star Trek, se presentó en el programa Larry King Live de CNN para decir que "su hermano tomó sus propias decisionnes" y que "su familia las respeta." La creencia de su hermano entre los cadáveres de una semidiosa imaginaria sólo era la parte más sorprendente de una trama en la que la realidad intersecta con la ciencia ficción. El lugar de reuniones del culto en Rancho Santa Fe se encontraba decorado con rótulos en los que se aprecia a seres "extra-terrestres" de la serie Archivos X así como del filme E.T. En la cinta que registra la despedida, un miembro del culto hasta menciona la obra de Nichols al justificar su decisión de dejar atrás su "recipiente" humano: "Nosotros mirábamos mucho Star Trek, cantidades de Star Wars, esto para nosotros es como embarcarnos en el ‘
holodeck''" (cámara imaginarida de realidad simulada propia de las naves intergalácticas del universo ficticio de Star Trek). "Estuvimos practicando en un ‘holodeck''; ha llegado el tiempo de parar. El juego ha terminado. Es hora de poner en práctica lo aprendido. Nos quitamos el casco de realidad virtual... abandonamos el ‘holodeck'' para regresar a la realidad y poder estar, tú sabes, con otros miembros del culto, que ya se encuentran dis-persos por los cielos."