Fue así como el mayor
suicidio en masa en la historia de USA expuso de cuerpo entero a aquel sub-mundo altamente caótico compuesto de un cerrado y enmarañado universo frecuentado por OVNIs y extra terrestres, que imparables avanzaban de tumbo en tumbo para culminar en sicodélicos acontecimientos astronómicos, apocalípticas herejías cristianas y sicósis crónicas reforzadas por visiones esquiso-frénicas. Do y Ti, Bo y Pip, o los Dos, era como los miembros
del culto solían referirse a Applewhite y a su ex compañera Bonnie Lu Trousdale Nettless. El "profeta" y su compañera solían recoger retazos de una y fragmentos de otra doctrina y, cuan aves construyendo un nido, entretejían los símbolos del New Age
con las ancestrales creencias de milenarias civilizaciones extintas. De esta manera iban recopilando las respuestas, que por lo visto resolvieron buena parte de las interrogantes de tipo místico, que planteaban los miembros del culto. Esto, a más de afianzar su credibilidad, fue suficiente para satisfacer los requerimientos espirituales de sus acólitos. Entre los seguidores de Do y Ti se cpmtaban unos cuantos que les habían acompañado durante 20 años. Había de todo: ricos, pobres, negros, blancos, latinos. Todos terminaron amalgamados por su formidable fanatismo común en un culto ciegamente dedicado a combatir su propia incredulidad y descon-fianza, llegando
al punto de neutralizar hasta el más fundamental instito de supervivencia, con tal de poder satisfacer su incontenible anhelo de adelantar, aunque sea por unos cuantos años, la eterna reunión final con su "creador." Tanto los analistas del segundo milenio como los cronistas de situaciones grotescas, con alguna antelación habían coincidido en que una catástrofe de semejante magnitud podría tener lugar en las postrimerías del siglo 20. No se podía soslayar la creciente presencia de oscuros cultos, cada cual destempladamente proclamando según su estilo sus respectivos desvaríos. El frenesí estaba además siendo atizado por la presencia del extraordinario cometa Hale-Bopp, que alumbraba los cielos nocturnos en vísperas de
Semana Santa, mientras el equinoccio vernal convergía con un eclipse lunar muy poco común. Para los que creen en conjunciones cosmológicas, esa era la semana ideal para que tuviera lugar el apocalipsis. En cambio, para los que se guían más por motivaciones humanas, estaba de por medio un intrigante informe de la cadena ABC según el cual Applewhite habría confesado a un amigo que se estaba muriendo de cáncer. Como para avivar la expectativa, coincidió que justo al día siguiente del descubrimiento de los cadáveres tuviera lugar una nueva audiencia en la que por novena ocasión le fue negada la libertad bajo fianza al infame Charles Manson. "Estos monjes, que se acaban de suicidar en San Diego," acotó Manson durante la audiencia, "no estaban en onda." No obstante, los expertos en la materia no concuerdan, pues sostienen que lo ocurrido en San Diego fue algo sin precedentes. Un experto, ex profesor universitario de religión, que tuvo parte en los últimos desesperados intentos de establecer contacto con David Koresh a través de una programa radiofónico, sostuvo que "este grupo era completamente distinto. Estas personas, en forma absolutamente tranquila, contemplaron el suicidio como una salida, tomaron la muerte como una asunto muy positivo, como si fuera un nivel superior para sus existencias. Para ellos la muerte no se oponía a la vida sino, muy al contrario, era un componente más de la vida misma." En su caso estaban movidos por una
motivación positiva, pues se sentían seguros que irían a terminar en el paraíso, de manera que ellos no veían qué sentido podría tener el seguir en este mundo.
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