MEMORABILIA GGM
Visite el blog memorabiliaggm.blogspot.com para noticias de actualidad sobre
Gabriel García Márquez
COMO SE CONOCIERON VARGAS LLOSA Y GARCIA MARQUEZ (I)
El 2 de agosto de 1967, Simón Alberto Consalvi, presidente del Instituto Nacional de la Culturización y las Artes (INCIBA), fue al aeropuerto de Maiquetía, a recibir a Vargas Llosa y le informó que el avión en que venía García Márquez llegaría poco después. El escritor peruano se quedó allí hasta que aterrizó el avión. Así, tras años de amistad epistolar, se estrecharon la mano por primera vez. Alguien que presenció la escena comentó: ‘El uno parece un mosquetero y el otro un jugador de billar’.Luego se fueron juntos a Caracas a recibir el
premio Rómulo Gallegos para Vargas Llosa por
La casa verde. García Márquez fiel al espíritu zumbón y burletero con que había asistido a la cita de su amigo, respondió a un periodista la pregunta sobre su opinión de Rómulo Gallegos como escritor: “En
Canaima hay una descripción de un gallo, que está muy bien...”. El mismo Vargas Llosa escribiría mas tarde que “le contestaba a los periodistas con la cara de palo de su tía Petra, que sus novelas las escribía su mujer, pero que él las firmaba por que eran muy malas y Mercedes no quería cargar con la responsabilidad”. Luego cada uno de los dos se fue a su propia casa. Vargas escribió una biografía de GGM en un libro de 667 páginas que lleva por título
García Márquez historia de un deicidio. EL PREMIO PARA CIEN AÑOS DE SOLEDAD En 1972, los venezolanos ya tenían claro a quien entregar la segunda versión del premio Rómulo Gallegos. El libro de moda, el libro del cual se hablaba alrededor del mundo, el libro que ya había sido traducido al inglés y se vendía en las librerías del mundo ‘como salchichas’:
Cien años de soledad. Fue galardonado y su autor fue invitado a recibir el premio en Caracas, acompañado de toda su familia. Antes de su llegada, la prensa caraqueña se hacia lenguas respecto de la asistencia de García Márquez al evento. Hicieron toda suerte de conjeturas: Que no viene. Que si viene pero primero va a ver a su amigo Álvaro Cepeda que esta grave en un hospital de Nueva York. Que sería el colmo que le recibiera un premio a la burguesía. Que si lo recibe por que 22 mil dólares no son para dejar por ahí botados. Que ha dicho mil veces que no acepta premios en plata. Que qué va a venir si está mas inflado con lo de
Cien años... Pero como no va a venir si los jurados son sus amigos, entre ellos Vargas Llosa. Pero si llegó y lo primero que le pasó fue que el equipaje se le extravió. García Márquez con su inefable camisa Truman, pantalones ‘botatubo’, de moda en la época y abarcas ‘trespuntás’, de las que usan los campesinos de su tierra. Asistió al almuerzo que le daban sus amigos intelectuales de Venezuela. En la mesa estaban Vargas Llosa (todavía no habían protagonizado el match de boxeo), José Vicente Rangel, actual Canciller de Venezuela, Teodoro Petkoff, hoy en la oposición del gobierno de su pais, Carlos Augusto León, en ese momento candidato a la presidencia de Venezuela, el crítico Ángel Rama y el embajador de Colombia Héctor Charry Samper. Los rumores de la prensa se intensificaron cuando García Márquez dio sus primeras declaraciones:- ¿Que vas a hacer con los cien mil ‘bolos’ del premio?- Voy a comprar un yate, contestó. Sin embargo, al otro día la prensa decía, que no, que lo que va a comprar es un piso en el Caracas Hilton para instalar allí un criadero de mariposas amarillas. Que los va a invertir en que Melquíades invente un aparato que impida que los políticos colombianos caigan hacia arriba. Que se va a comprar a Cartagena con su amigo el pintor Alejandro Obregón incluido en el negocio y dos libras de mojarras de ñapa. En las revistas de lacadena Capriles, tradicionales opositores de Colombia y los colombianos, lloraron por la fuga de divisas que constituía el premio. Para el evento llegó de Barranquilla don Gabriel Eligio, padre del homenajeado, que se montó en un bus durante casi veinticuatro horas para llegar hasta Caracas. Eligio Gabriel, su hermano estuvo presente en el acto con su esposa y su
hijo Esteban García Garzón. Ahora estaban juntos los tres: Gabriel Eligio el padre, Eligio Gabriel el hijo menor y Gabriel José el hijo mayor. La prensa los entrevistaba a todos al tiempo. Un periodista le preguntó al padre lo que pensaba de la influencia de Balzac en la obra de su hijo. ‘Que Balzac, que influencias, ni que carajo... quien le enseñó a Gabito a escribir fui yo’, dijo. Al acto de premiación llegó García Márquez con una hora de retraso. La maleta había aparecido y el escritor cambió su indumentaria. Ahora andaba de guayabera con rutilantes arabescos en el frente, otro pantalón, pero las mismas abarcas ‘trespuntás’ del día anterior. Eran las once de la mañana del 4 de agosto de 1972. Cuando atravesó el proscenio en compañía de Vargas Llosa, el desconcierto de los venezolanos era tal que decían a su paso: ‘Para estos actos se inventó la corbata’ y ‘las corbatas’ (sinecuras), dijo otro, que no estaba de acuerdo con la entrega del premio. Pero no fue tan fácil la decisión.