Tuirán, Rodolfo, 2001, “Estructura familiar y trayectorias de vida en México” en
Procesos sociales, población y familia, Cristina Gomes, comp., Fac. Latinoamericana de Ciencias Sociales, Miguel Porrúa ed., México, pp. 23-65
"No hay nada sólido sino lo que es natural, y la cosa natural en política es la familia. La familia debe ser el punto de partida de todas las instituciones". Balzac Rodolfo Tuirán, académico
del Colegio de México, en términos generales, nos da cuenta de las transformaciones
sociales y
demográficas en la familia, así como de la diversidad de escenarios familiares en el México actual.
Ante este panorama, también nos presenta una clara definición de los conceptos de familia y hogar, dejando por sentado que “el hogar suele ser un asunto de familia, su lugar de existencia y su punto de reunión. Cada hogar es una organización social...” (Tuirán, 2001:p.26). Me parece importante enfatizar y recalcar este punto ya que de una u otra manera es un pensamiento o una aseveración similar a la que realizó años atras Honore de Balzac, el novelista francés más importante de la primera mitad del S.XIX, y el principal representante de la llamada novela realista.
Esto último, me deja muy en claro que desde hace tiempo atrás, la familia ha sido un tema de preocupación y de estudio, incluso para la propia literatura. Ahora nos queda entender y determinar el “tipo” de familia para la cual nos va a tocar trabajar o hacer referencia.
Esta claro que la convivencia e interacción familiar se organiza en torno a espacios hogareños donde tiene lugar la socialización más primaria y básica entre los individuos que la conforman; es por esto que en los hogares también es donde se gestan los más fuertes lazos de afecto y solidaridad que determinan en gran medida nuestro comportamiento y actitud hacía el futuro.
Al hablar de
espacios hogareños, la arquitectura juega un papel de suma relevancia en la conformación de los mismos, para la apropiada formación y conformación, no solo del espacio físico habitable, sino también de la percepción, tranquilidad, seguridad, confort, etc. que ayudan a determinar y demarcar la interacción familiar y social, antes mencionada.
Contemporánea y filosóficamente, el término de familia también es aplicado a un grupo de individuos que comparten un mismo ideal o que simplemente conviven de manera armoniosa, sin tener algún lazo consanguíneo, consensual o jurídico, pero que de una u otra manera conforman una “familia o “comunidad” únicamente por medio de lazos afectivos. Al se considerada la arquitectura una actividad social, a nosotros nos toca entender y trabajar, en gran medida,
con la familia que se identifica con la explicación que desarrolla Tuirán, al citar a Tallman que sostiene que “el estudio de la familia es inseparable de la estructura y el cambio social” (Tuirán, 2001. p.28).
Por su parte, también es importante mencionar que el actual proceso de crecimiento demográfico ha contribuido a modificar el escenario en el cual se forman y desenvuelven las familias y los individuos, provocando fuertes cambios en el tamaño y composición de los hogares y en la propia estructura del curso de la vida contemporánea.
Por todos los factores antes descritos puedo deducir o concluir que de manera directa o indirecta, la familia constituye una unidad de análisis privilegiada en la evaluación del impacto de los
Procesos sociodemográficos sobre la dinámica social, en la que participamos de manera directa los arquitectos, y en común acuerdo con Tuirán, coincido con la creencia de que los cambios generados en la perspectiva del curso de la vida actual, sobre todo en la tan “mencionada y aclamada posmodernidad”, nos genera un marco para analizar el complejo y a menudo “caótico” desenvolvimiento y comportamiento de los individuos.
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