Comparar este cuento con El Principito, de Saint Exúpery, como se pretende en la cubierta del libro, es pretencioso.
Interesante sí que es, como vais a comprobar.
Se trata pues, de un cuento. Se estructura en capítulos alternos encabezados por el dibujo de una cabeza equina blanca para el Caballero de la
Buena Suerte, y negra, para el Caballero de la
Mala Suerte. Dicen en la dedicatoria a sus padres, que fueron ellos quienes les enseñaron a perseguir la
Buena Suerte, sin relatarles ninguna fábula: sino con el ejemplo. Que
crear la Buena suerte es una cuestión de Fe. Generosidad y Amor.
Presentan los autores a dos antiguos amigos.
David cuenta a
Víctor cómo recibe una herencia fabulosa. Pero le empiezan a ir mal los negocios y tiene que responder con sus activos. -La
Mala suerte está conviviendo conmigo, -concluye David...
Por el contrario
Víctor, siempre pobre y trabajador observa las preferencias de la gente rica, y compra y vende lo que tantas veces había visto que estas personas llevaban. Se interesó por lo que se fabricaba en otras partes, visitó tiendas, incorporó a sus productos lo que gustaba de otros. Reinviritó los beneficios..Hasta que realmente he creado un próspero negocio, -manifiesta Victor a su amigo. Cuando vuestra familia recibió la herencia tuvisteis suerte. Pero esa suerte no depende de uno. Yo en cambio me dediqué a
crear suerte. La
Buena Suerte que sólo depende de nosotros. Claro que no se sabe dónde está.
Es necesario buscarla, perseguirla en cualquiera de los caminos de la vida por donde se vaya, como el Trébol de Cuatro hojas del Mago Merlín que en algún lugar del Bosque Encantando estaba reservado para el Caballero que supiera dar con él .
La empresa no es fácil. Hay lugares oscuros, inmensos, tupidos árboles impiden que el sol ilumine el suelo. Como pocas son las personas que deciden ir a por la
Buena Suerte. Es el momento de investigar, de acudir a los medios de ayuda al alcance, de utilizar todos los recursos disponibles para entender la situación y remover los obstáculos. Muchos dicen: "
La suerte no está hecha para mí; sencillamente no puede ser". Solo alguno,
medita y saca provecho de observarlo todo y de hacerse preguntas.
Solo se obtienen cosas nuevas, cuado se hacen cosas nuevas. ¿Dónde podría encontrar tierra fértil? Responder es el inicio de la creación de la
Buena Suerte. Se cosigue tierra esponjosa y abonada. Se busca un lugar tranquilo y alejado de cualquier poblado, se remueve la tierra vieja, y se tiende la nueva en el suelo. Para que la Buena Suerte llegue, es conveniente
crear nuevas circunstancias. Y tras un sin fin de trabajos, el espacio creado empieza a devolver lo que se le había dado. Y cuando se nos cuenta que " regar es lo que toca hacer después de arar y abonar la tierra", en lo que nos quiere instruir es que:
hay que hacer lo que se tiene que hacer, y hacerlo ya. Y que preparar circunstancias para la Buena Suerte no significa buscar sólo el propio beneficio; sino que
crear circunstancias para que otros también ganen atrae a la Buena suerte. Las personas que como David se obsesionan con la idea de que no hay suerte para ellas, no pueden ver más allá de esa triste realidad. Cuando ya se sabe lo que precisa un trébol para arraigar, curiosamente uno se divierte, se apasiona uno, porque todo lo que se hace tiene
un sentido. Lo importante es, no perder la fe en la propia empresa. Mientras muchos se desesperan y abandonan cuandola Buena Suerte tarda en llegar, triunfan los que mantienen la fe en lo que uno piensa que es lo correcto.
En fin, que puestas de manifiesto las diferencias entre las estrategias de los dos Caballeros, cayeron semillas de Trébol de cuatro hojas como simientes que se arrojan al desierto. Jamás germinarían. Todas... excepto unas decenas que fueron a parar a la tierra fresca y fértil, con agua abundante y libre de piedras, en la que luce el sol y refresca la sombra. El espacio de la Buena Suerte que había sido creado. Y como la Suerte está en todas y en ninguna parte nació Trébol porque alguien había creado las condiciones adecuadas. La Suerte es la suma de
oportunidad y preparación. La Buena suerte es aquello que nos puede pasar a todos, si hacemos algo. Las oportunidades están ahí para todos por igual. Hay que crear las condiciones para que no se nos mueran como semillas de tréboles de cuatro hojas que caen en tierra estéril. La entrega, el entusiasmo, la generosidad y la confianza son imprescindibles para obtener la
Buena Suerte. Tu decides crear circunstancias que generen Buena Suerte,Tu decides ser la causa de tu buena suerte. Y dicen los autores que tardaron tiempo en sacar de su narración diez reglas de la Buena Suerte que explicitan al final del libro.
Amigos lectores, encontrad una o dos en la lectura de esta sinopsis, y ponedlas a trabajar en vuestras vidas.
En fin
Maver.