POESÍAS COMPLETAS
JORGE MANRIQUE
El siglo XV (en el que se desarrolla la vida de J. Manrique) es un siglo de
transición: la Edad Media, cuando el hombre veía en Dios el centro del Universo y los dos siglos siguientes en los que surge el hombre como centro del Universo. Dice J. Huizinga que, “Hacia el fin de la Edad Media es una amarga melancolía el tono fundamental de la vida”. Se percibe cierta inseguridad que se refleja en los tres grandes temas de la época: la
Fortuna, el Desprecio del Mundo y la Muerte, los llamados grandes topoi o lugares comunes.
La personalidad poética de Jorge Manrique sintetiza dos corrientes literarias: la del amor cortés y la de la muerte.
El Cancionero de Jorge Manrique Se trata de un conjunto de poemas a la manera de la canción trovadoresca de raigambre provenzal en la métrica. Los hay de índole erótica, burlesca y de glosa. Hallamos casi todos los tópicos de la tradición amatoria y la técnica que recoge el s. XV.
El primero de los textos nos habla del amor de Dios: “¡Oh muy alto Dios del amor”!, comienza la invocación del poeta. Ese Dios que tiene además una religión en la cual el poeta hace sus votos: “Quiero hacer profesión / jurando al corazón/ / de nunca la quebrantar”. Es el amor divinizado. Las alegorías, las imágenes, tienen que ver con la personalidad del poeta.
Una vez hecha la profesión de fe como caballero de la Orden del Amor, cuando ha hecho del amor la fe de su vida, se dirige a la Fortuna:
mas está en mi fe mi vida
y mi fe está en el vivir
de quien me pena;
así que de mi herida
yo nunca puedo morir
sino de ajena.
Los recursos estilísticos constituyen el sostén formal de esta concepción del ideal amoroso: letanías, acrósticos (aquellas
coplas donde aparece el nombre de su dama, Guiomar), las alegorías, los juegos verbales conceptistas, es decir, el empleo de un estilo conceptuoso o demasiado ingenioso (“Callé por mucho temor / temo por mucho callar...”).
La métrica más cultivada por Manrique es la que corresponde al tipo de estrofas de pie quebrado ( verso corto de 4 o 5 sílabas, que alterna con otros más largos en ciertas composiciones), la copla real (dos quintillas octosilábicas), la copla castellana, dos redondillas (combinación de cuatro versos octosilábicos de diferenterima), la canción trovadoresca.
La lengua del Cancionero presenta características de sencillez y naturalidad a pesar de tratarse de de poesía cortesana, en sí misma artificiosa. Usa el habla corriente en la corte. La combinación de formas antiguas y modernas (recordar=despertar, esforzado=valiente) indica la fusión entre lo medieval y lo renacentista. Manrique es considerado por muchos como un hombre del prerrenacimiento.
Las Coplas por la muerte de su padre Jorge Manrique recoge los grandes temas de la tradición medieval ya mencionados, el Desprecio del Mundo, la Fortuna y la Muerte y hace de ellos una síntesis donde se entrelaza la serie de los grandes lugares comunes y lo fugaz y el tiempo tienen su correlación con la fortuna y la muerte. Ante la muerte de su padre, el poeta recoge la tradición pagana y cristiana que recrea ante ese hecho, determinando la estructura de vacilante oposición entre temporalidad y eternidad.
El poema comienza con un tono exhortativo:
Recuerde el alma dormida
Avive el seso y despierte
Casi todo el discurso se apoya en esta forma de exhortación respaldada por elementos convocan y se dirigen a oyentes ficticios.
Conforme a la tradición, el poeta utiliza los principios de la oratoria: afirmaciones doctrinarias en medio de explicaciones de las realidades del mundo -tal como corresponde al estilo expositivo del discurso- que dan lugar a la sentenciosidad, otra de las características del poema.
Luego de la primera exhortación, sobreviene el pie quebrado:
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte,
tan callando
El poeta nos señala el tema de la meditación. Es la declaración doctrinal: lo efímero de la vida y del placer que ella proporciona; la inminencia de la muerte:
cuán presto