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Síntesis y críticas breves

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AGRESIONES EN LA ESCUELA

por : lilimo    

Autor : Carlos Olivares
Con más frecuencia de lo que nos pueda parecer, la escuela es testigo de agresiones físicas de unos alumnos contra otros,
de situaciones humillantes e intimidaciones a las que  algunos niños son sometidos por sus compañeros .
Son hechos que, en muchos casos, ni los padres ni los propios maestros llegan a conocer porque las víctimas no los denuncian.
Pero cuando son reiterativos, pueden convertir la jornada escolar de los niños agredidos en algo que les atemorice y les angustie.
En principio, la noticia de que nuestro hijo ha sido víctima o agresor en la escuela, no debe producirnos alarma. La  conducta agresiva de un niño es, tan natural como el sentimiento de cariño. Se trata de una manifestación de su vida emocional, una forma de comunicar sus tormentas interiores. La agresión puede adoptar muchas formas ( ataques físicos, ataques verbales, destrucción de los trabajos de otros, etc ), y relacionarse con muchas situaciones distintas : los niños  pueden ser agresivos en la escuela y no serlo en la casa, o agredir a niños más pequeños y no a los de su clase.
Antes de tomar cualquier medida es muy conveniente que tengamos en cuenta los motivos que se esconden detrás de ciertos comportamientos agresivos por parte de los escolares. Pensemos que, en los niños pequeños, pelear y pegar forman parte de los métodos normales que utilizan para explorar modelos de conducta social, que aún no tienen definida. No son más que la expresión natural del niño que está aprendiendo a manejar sus habilidades sociales con sus consiguientes frustraciones por ejemplo, ante la obligación de compartir un juguete o el material escolar  con los demás compañeros. 
Si además no han conocido a muchos otros niños antes de su ingreso en la escuela, es posible que las patadas y golpes sean la consecuencia lógica de no saber cómo acercarse a ellos.
Cuando un pequeño es interrumpido por otro en sus juegos o en su actividad, no es de extrañar  que su reacción sea golpear o empujar. Los mayores pueden usar la palabra  para manifestar sus sentimientos de desagrado en estas circunstancias, pero  el niño pequeño no está suficientemente preparado aún para ello y la agresión es la única forma que tiene de expresar su disgusto.
Pero junto a estos hechos de agresividad de cualquier niño puede ocasionar sufrimiento al niño maltratado es donde debemos actuar los padres  y maestros logrando que el niño encuentre el equilibrio  entre los impulsos agresivos y los sentimientos de cariño que son parte de él desde que nace. Nosotros podemos contribuir a ese equilibrio no escatimándole cariño, ofreciéndole aliento y comprensión en todo momento, construyéndole un ambiente en el que se sienta seguro y confiado.              
Publicado el: septiembre 13, 2007
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