La Educación Secundaria Técnica del Nuevo Siglo. Hacia Otra Realidad.
Alfredo Macías Narro.
Septiembre 13 del 2002.
En una importante Reunión Nacional de Educación Secundaria Técnica, se pusieron sobre la mesa de las discusiones diferentes y aún divergentes posiciones políticas en materia educativa. Estas fueron desde la defensa del eficientismo de corte neoliberal, en un extremo, hasta posturas de clara tendencia nacionalista por el otro.
Como resultado, tal vez preliminar, del análisis de las propuestas basadas en experiencias educativas exitosas realizadas en cada una de las entidades federativas participantes, se pueden destacar los siguientes aspectos genéricos y abarcantes en las cuatro mesas de trabajo configuradas de manera aleatoria y conformadas por alrededor de 7 u 8 representantes estatales en cada una: Dotar a los planteles individuales de mayor autonomía operacional y
facultación, entendida como la manera de flexibilizar la participación del personal docente en la toma de decisiones, sin detrimento de la
organización sindical y/o académica de la institución.
Extender el alcance de la vinculación escolar con las organizaciones del medio social y del medio productivo en que se enclava cada plantel singular, en atención a que una mejora en la relación entre el plantel y su comunidad, redundará necesaria y concomitantemente en la mejora de la calidad educativa y de la vida social comunitaria.
Establecer los medios y mecanismos de cooperación entre los planteles y las autoridades estatales y de estas con la autoridad federal, y que, respetando su correspondiente capacidad de gestión, pueda configurarse en el futuro inmediato una visión integradora y de cobertura nacional de la educación secundaria técnica.
Renovar la capacidad de respuesta hacia la sociedad y de transformación hacia el interior de su organización institucional, que la educación secundaria técnica se ha ganado al paso de décadas de labor formativa de generaciones de estudiantes. El mejor indicador del progreso de tales inquietudes, quizá se reflejará
en el grado de movilización que la institución pueda lograr , encaminado hacia el cumplimiento de algunas de las premisas establecidas como las grandes políticas sustantivas de carácter programático y de desarrollo de la educación tecnológica, entre las que se destacan, por las oportunidades que es necesario incorporar, las siguientes:
A) Cambiar el paradigma educativo, hasta ahora centrado en la enseñanza, hacia un nuevo paradigma centrado en el aprendizaje. Atender a la dimensión formativa de la educación, preparando a los maestros para afrontar tales tareas.
B) Entender la educación como una necesidad vital y como un proceso permanente para desatar las potencialidades de las personas.
C) Tener como meta que todos los planteles de la SEP,
especialmente los dedicados a la educación tecnológica, se conviertan en centros de transferencia de conocimientos. La escuela (cada plantel) será una organización de aprendizaje que responderá a la diversidad de su entorno, trabajará con autonomía y rendirá cuentas sobre la calidad de su servicio.
D) La educación básica deberá reforzar como competencia básica el aprender a aprender.
Como puede desprenderse de lo aquí expuesto y que, aunque de manera somera por obvias razones de espacio, nos permite reflexionar acerca del gran reto para la educación secundaria técnica, es decir, para sus autoridades, su planta docente y sus equipos de apoyo a la docencia, mismo que estribará en sintonizar con la suficiente sensibilidad y creatividad, pero al mismo tiempo con un gran espíritu constructivo y de apertura, de crítica y autocrítica, las inquietudes transformadas en propuestas de cambio de todos los actores involucrados en el hecho educativo, con las áreas de oportunidad para el cambio que subyacen en los citados programas sectoriales.
Sólo hace falta encontrarlos porque, es indudable, ahí están y representan una ocasión tal vez irrepetible para rescatar los valores fundamentales e históricamente determinados por el pueblo mexicano acerca de su educación, más allá de las modas pedagógicas o los modelos extranjeros trasplantados (de manera más bien desafortunada) a nuestro medio y a nuestra realidad. En tal sentido, es imprescindible construir el escenario propiciatorio, para lograr un real cambio de estructuras organizacionales, de esquemas mentales y de actitudes ante el trabajo académico. Después puede ser muy tarde.