Una de las particularidades del genio es el fabuloso poder de síntesis que desborda
en cada uno de sus dichos. Muchas veces se ha dicho que el texto oral que transmite supera con creces su escritos; lástima que esos textos no puedan recogerse y volcarlos en libros que hagan trascender esos maravillosos pensamientos. Cada ser humano como se sabe es único e irrepetible y dentro de cada uno puede existir un genio y el genio piensa por si mismo. Nadie lo lleva de las narices. El genio demuestra confianza en si mismo y de esa manera contribuye a que se lo escuche, porque siempre recuerda muy bien lo que tiene que decir, no aburre con su exposición porque su
conversación está llena de contenido, pues la expresión oral es la imagen del espíritu
. Según es el hombre, así es su charla. Un genio nunca aborda un tema que no lo haya estudiado y que domine perfectamente, ante esto último prefiere llamarse a silencio. Pensar por uno mismo, requiere esfuerzo, dedicación y perseverancia para cultivarse permanentemente y nutrirse de los mejores pensamientos de grandes pensadores y poder cotejar con lo propios; no se es un genio por casualidad. El genio no habla sino para beneficiar a otros, evita la conversación trivial. Uno de los mejores aliados del pensador es el silencio, ello le permite dejar en claro sus ideas; consecuentemente no se dejarse
persuadir, porque es peligroso dejarse persuadir antes de haber comprendido
. Uno de los grandes errores de los seres humanos es no saber callar a tiempo; solo el genio sabe cuando hacerlo. Ningún genio habla en caso de tener alguna duda; en ese caso prefiere callar. Sabemos que a los pájaros se los atrapa por las patas y a los hombres por la lengua. No caigas en la trampa.