Los pueblos indígenas
de América han sido explotados desde hace 5 siglos cuando los
españoles llegaron
a lo que consideraron el nuevo mundo. Un
mundo para explotar y someter. A pesar de la llamada independencia
los pueblos nativos no encontraron en los nuevos Estados Nacionales
la reivindicación de sus derechos como pueblo, sino que fueron
sometidos a toda clase de vejaciones como la abolición de sus
resguardos, su invisibilización política, una negación
cultural debida a un racismo sistemático y el asesinato de
muchas
comunidades, en especial en Chile y Argentina.
La lucha indígena
empieza por el “autoreconocimiento como un grupo con patrones
socioculturales propios, los cuales tienen su propia forma de vida
que los distingue de otros, esto es lo que se conoce como
Identidad étnica¨.Sin
embargo, no debe confundirse etnia con nación ya que la “etnia
abarca un fenómeno de identidad restringido a ciertos grupos
constitutivos de una clase social determinada o, a lo sumo, al
conjunto de una clase social”,
mientras que la nación “ involucra a una estructura compleja
de clases sociales en relaciones reciprocas asimétricas que
encuentran, no obstante, un terreno común de solidaridad en
función de la cual desarrollan una forma particular de
identidad (conocida como nacionalidad)”.
La autoidentificación como etnia sirve de fundamento a las
comunidades indígenas para exigir ser aceptados como un grupo
con características socioculturales particulares, pero que a
su vez comparten la identidad de nación y por lo tanto tienen
derecho a cierto nivel participación política que les
permita ser participes en la construcción de los destinos de
su nación. Sin embargo, en Latinoamérica los grupos
indígenas no han recibido de sus respectivos Estados los
espacios para construir alternativas de solución a los
problemas generados por el modelo de desarrollo neoliberal, antes
bien son vistos como un obstáculo para el progreso que debe
ser sometido para poder ser explotado.
Aunque el panorama
indígena en América Latina pudiera parecer devastador,
hay que fijar la mirada con especial atención en países
cuyas comunidades indígenas han creado mecanismos de
resistencia que pueden servir de ejemplo a otros grupos oprimidos en
el mundo; una
nueva avanzada del capitalismo busca aniquilar toda forma de
diversidad cultural y étnica para homogeneizar la cultura y el
pensamiento de los pueblos del mundo.
Pero ¿que lleva a
los capitalistas a interesarse por mantener bajo su control a las
comunidades indígenas, aun a sabiendas que en la mayoría
de los casos son unas minorías demográficas comparadas
con el resto de la población de sus respectivos países?
Siguiendo a Díaz Polanco encontramos que existen algunos
elementos puntuales que nos revelan la importancia de estos grupos al
interior del Estado – nación:
¨1. Ubicación
o asentamiento de las comunidades indígenas en regiones
estratégicas, ya sea por recursos naturales o por su
importancia geopolítica. (Territorios que los capitalistas
quieren arrebatar para obtener beneficio de ellos)
2. El considerar las
raíces autóctonas como una forma de cohesión
social, en la medida en que permite a las etnias expresiones vivas
que los conectan con un pasado de grandeza que les permite
desarrollar una autentica identidad nacional. (Toda nación
latinoamericana para construir su pasado se remonta a su pasado
indígena, antes de ser sometidas por los europeos desde 1492)
3. Los grupos indígenas
en ocasiones participan activamente en procesos políticos de
escala local, regional y nacional que de alguna forma amenazan las
estructuras económicas vigentes así como los sistemas
de dominación.
4. Los indígenas
son el sector de la sociedad que mas cuestiona el proyecto de Estado
nación y son una escandalosa expresión de fracaso de
este proyecto que ha intentado homogenizar a todos los ciudadanos
bajo una sola cultura.
Además de lo
anterior, no ha de olvidarse que los indígenas poseen una
riqueza cultural que nos muestra una forma alternativa de vida a la
propuesta por el neoliberalismo que quiere imponer el consumo y la
producción como única finalidad existencial, los
nativos cuentan con un conjunto de conocimientos ancestrales que les
permiten actuar en forma respetuosa con su medio natural al que le
asignan un rol protagónico en su concepción de mundo y
el consumo no es la finalidad única de sus acciones.
Tanto en
Bolivia como en México la construcción de formas de
resistencia a las medidas neoliberales por parte de las comunidades
indígenas partió del reconocimiento de una identidad
étnica propia sostenida por un conjunto de factores
socioculturales particulares, que a su vez fueron inspiradores para
la construcción de formas de lucha exclusivas para cada
contexto; de un lado los bolivianos con el objetivo de conseguir el
poder estatal y del otro los zapatistas que proponen una nueva forma
de hacer política. Sin embargo, ninguno de los dos procesos
ha sido ajeno a acciones violentas tanto de los que se levantan por
defender sus derechos como de las fuerzas represivas que se movilizan
para someterlos. Además, es necesario tener en cuenta que
tanto el caso mexicano como el boliviano se han convertido en
ejemplos de resistencia al neoliberalismo y al capitalismo.