POCO ES MUCHO Es tradicional que en este ejemplar cambiemos la editorial, que normalmente habla de trabajo, para
hablar de las cosas verdaderamente importantes, la
familia como destino de nuestros esfuerzos y los amigos como regalo de la vida. Aunque el comienzo de la familia es la relación primaria de dos personas que deciden atravesar la vida juntos y si existen sentimientos firmes,
mejor aún, no hablaremos del amor, sino de su alimento. Alguien llamó “economía emocional” al hecho de estar enamorados y vivir juntos, cóctel bastante inestable por cierto, pero bueno, comienzos son comienzos. Otros prefieren atravesar el amor como se atraviesa un desierto...trabajosamente y en éxtasis, para después hablar de sus maravillosas dunas. Unos pocos acampan para quedarse. Pero queríamos hablar de los detalles, esos pequeños
detalles que van atando a la familia de tal manera, que todos y cada uno de los que la integran, se sienten propietarios. El detalle de los detalles es justamente la peculiaridad que
tienen éstos de transformar lo trivial, lo común, lo ordinario, en pequeños gestos acumulables que terminan siendo la mejor cuenta bancaria que tengamos. Y existen de todo tipo, para todos los gustos, desde el más duro de carácter hasta la más sensible romántica son capaces de generar estos depósitos. Los detalles siempre quieren
decir lo mismo, no te olvido, siempre estás presente. Habría que aprender de los niños que tienen esa capacidad de asombrarnos con respuestas que por obvias, nos dejan fascinados. Pero las pequeñas cosas no siempre son visibles, al menos para el ojo que no está entrenado, sin embargo, quien no ve los detalles tampoco está capacitado para ver las grandes obras, el que no
sabe medir lo pequeño nada sabe de medidas. Cuando deseamos algo, lo que sea, estamos dispuestos a observar los detalles para acercarnos cada vez más y conseguirlo, sin embargo, muchas veces sucede que después de obtenerlo perdemos el interés o sencillamente no disponemos del tiempo para disfrutarlo. El secreto tal vez sería seguir deseándolo después de haberlo conseguido, mejor dicho, devolverle el valor que tenía antes de haberlo obtenido. La habilidad de ver los detalles deja al descubierto la riqueza de nuestro relacionamiento con el mundo, y detenernos a mirar el efecto que tienen los detalles en nuestros seres queridos le da otro sentido a lo que hacemos. “Miles de gotas horadan la roca” dice un viejo dicho y esta quizás sea la mejor forma de decir que “poco es mucho”.
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