Milenio DiarioViernes 5 de enero de 2007Tijuana y el narcoFuerzas federales han confiscado todo el armamento de la policía municipal de la ciudad de Tijuana y lo tienen resguardado en las oficinas de ese gobierno. Esta es una más de las medidas que el programa anticrimen del gobierno federal ha extendido a la fronteriza y clave ciudad de Tijuana Baja California Norte, después de haber pasado por el conflictivo estado de Michoacán. Tal parece que es sólo un “show de luces” del inicio del mandato del
presidente Felipe Calderón Hinojosa. Actualmente, el 40 % de los mexicanos piensa que la lucha contra el narcotráfico es una guerra de antemano perdida y así parece reconocerlo hoy el mismo presidente municipal de Tijuana Jorge Hank Rhon al declarar que “no podemos competir contra los carteles, ellos les pagan más” refiriéndose a los bajos sueldos de su policía. Hank Rhon enfrenta los señalamientos de que ha incumplido con su responsabilidad para depurar las Policías
locales, es por esto que la Policía Federal Preventiva (PFP) y el ejército mexicano están investigando primero a los “guardianes del orden” locales, ya que “el narco” y sus
bandas, tienen el poder para comprar a toda una corporación policíaca e infiltrarse en los niveles más altos de la política; caso parecido lo hemos constatado en la hermana república de Colombia, donde los capos a semejanza de Vito Corelone (El Padrino de Coppola) han penetrado sin mesura todas las capas del poder y así han controlado como verdaderos zares el jugoso negocio del contrabando de estupefacientes. En México, mucha gente cree que los
operativos no debe ser
tan anunciados, tan llamativos y deslumbrantes mediáticamente, ya que lógicamente alertan a las bandas de delincuentes que mientras transcurren los operativos, momentáneamente se resguardan o mudan sus actividades a otros estados más tranquilos.
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