El
cangrejo que enviudó en las calles de Vallarta Por Chessvy Caminando por las calles de la marina , pasé
al frente del Hotel Marriot, juntó al Club de Golf, paseaba como siempre a mi perrita, ella feliz, juguetona, le encanta vagar, por estos lugares tan familiares para ella.
Bueno resulta que eran como las 6 de la tarde había
un gran sol, unos días antes había llovido, y pasando donde les conté vimos una pareja de cangrejos, muy unidos, tratando de cruzar la calle, buscando
El mar de donde habían salido, pero no lo lograban, porque al tratar de hacerlo pasaba un carro y se regresaban y así estuvieron por media hora, entre mi perrita y yo tratamos de cercarlos con una bolsa y ayudarlos a cruzar la calle y llevarlos a la arena del mar, pero resultó imposible, porque nos tenían mucho miedo. En eso los dos se despegaron y la hembra logró cruzar la calle, pero a la mitad del segundo carril, pasó un carro rápidamente, y la apachurró completamente, bueno ni tanto, porque cuando la fuimos a ver, todavía movía las patitas, me dolió ver al pobre animalito agonizar no logró su objetivo y lo peor era que había dejado solo a su compañero. Entonces le dije al que habia quedado vivo.- Ven
cangrejito yo te voy a llevar al mar, para que vivas ahí feliz y veas el sol, y te escondas en la arena, cuando alguien te quiera hacer daño. No pude convencerlo, porque comprendía perfectamente, que si yo era humana, lo iba de seguro a matar, igual que habían hecho con su compañera inseparable, muerta de un aplastón de coche. Total, se escondió entre las oscuras ruedas de una camioneta estacionada, triste y abatido, y no quiso salir mas, desconsolado lloró ahí su viudez. La
gente que pasaba tal vez me tiraba de loca, porque yo le hablaba al cangrejito, como si fuera un humano. Total se oscureció dejé el asunto olvidado pensando que igual iban a atropellar al cangrejito en unas horas, me daba coraje mi impotencia. Mi perrita muy quitada de la pena, llegó a la casa, tomó su agua fresca y su botana de siempre. Pensando yo, si tuviera alguna red para sacar a ese cangrejito, no debería morir aplastado por algún carro, pero no tenia nada, ni nadie que me ayudara en mi locura de salvar a un cangrejito de un fatal destino, pensé en tantos que mueren de la misma manera, recordando cuando hace 15 años llegaba a nuevo Vallarta, a los departamentos, que teníamos, los cangrejitos caminaban alrededor de las habitaciones, muy panchos, y nadie los dañaba, todavía se sentían en su ambiente, y no les tenían miedo a los humanos. Así en mis divagaciones, estaba. Al día siguiente cuando salgo a pasear a mi perrita en el mismo lugar, me encontré de nuevo al cangrejito, _Oh le dije: todavía estas aquí!- Pensé que ya habías muerto. ¡Pobre de ti nadie comprende tu penar ¡ Al oír mi voz, la reconoció, paró un momento como si tuviera orejitas para escucharme. Entonces; pensé creo que ahora si lo voy a poder salvar y llevarlo al mar adonde quiere ir, porque, si no logra atravesar esta locura de coches que pasan unos a una velocidad que da miedo, va a morir de hambre y de sed. El cangrejito ahora viudo me contemplaba como pidiendo auxilio. Y hubo un largo silencio entre el y yo, nos miramos fijamente, como que el mundo se detuvo y hubo un instante de comunión entre los dos. Fue entonces que él pensó que podía salvarse y rápidamente con su cuerpecito de crustáceo se lo permitía corrió, y corrió desesperadamente, para salvar su vida, pero dio marcha atrás cuando escuchó el sonido de un motor. Yo lo contemplaba con mucha tristeza- ¡Hay, cangrejito si al menos me tuvieras confianza de que yo no te voy a hacer daño y me dejaras agarrarte para llevarte al mar, no estarías pasando estas penurias!- Pero no me quieres hacer caso, ni me tienes confianza, yo soy tu amiga, solo quiero llevarte al mar, rehagas tu vida te encuentres otra cangreja y tengas muchos cangrejitos felices. ¡¿Qué te parece?! Pero el cangrejito, hacia lo mismo, intentando cruzar la calle, y al menor sonido de un motor se regresaba desesperado, ya había entendido perfectamente bien, el peligro de los coches, porque así habían matado a su esposa, la cangreja. En esas estábamos y el cangrejito dando un paso para atrás, un paso pa´delante, como un pasito de cha, cha, cha, iba para atrás, para adelante, para atrás para adelante, hasta que ¡Zaz¡ un carro lo medio aplastó, y yo corrí a auxiliarlo, todavía vivo, y pataleando lo tome, busque rápidamente agua, pero fue inútil el pobrecito cerró sus ojos redonditos como de canica y falleció, unas lagrimas corrieron por mi mejilla, un ser humano inconciente lo privo de llegar a su destino el hermoso mar de rehacer su vida y tener miles de cangrejitos. Tal ves si leas esto, me digas como muchos que estoy loca, porque me compadezco
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