Reseña de Con vista a la bahía. (Obra de teatro.)
Por Francisco Puente
El pasado 18 de mayo se estrenó,
en El Granero (Centro Cultural del Bosque), Con vista a la bahía de Maruxa Vilalta. A la voz de principiamos, la intimidad del escenario nos transportó a un austero departamento en Nueva York. La escenografía consta de un tablado sobre el cual tan sólo hay algunos muebles, varios libros y un jarrón con motivos etruscos. Sin embargo al fluir de la comedia, el escenario se desdobla mágicamente por las esquinas y descubrimos una ventana con vista a un sucio callejón o a la bahía —según se mire—; una agradable cafetería y un parque. Debajo del tablado se encuentra la ciudad sugerida por el tránsito de los personajes y la nómina de las calles.
Inmediatamente se nos presentan Brian (empleado de una editorial, divorciado y escritor) y Jonh (estafador profesional), antiguo compañero del highschool del primero. La comedia se desarrolla sobre dos ejes que al parecer no tienen vinculación. El primero transcurre con la relación Brian-Jonh y en el empeño del segundo por corromper al primero. En este eje también descubrimos a Bob, jefe de Jonh y de la mafia. El segundo fluye con la relación de Brian-Alice, quien es una profesora de literatura inglesa que, al enterarse del oficio de Brian, torna su trato de hostil a generoso.
El desarrollo de la obra está marcado por aciertos y magnífica actuación; los únicos peros que se le pueden poner incumben al texto: el tiempo de la narración y locuciones inglesas, pacto que el espectador asume pero que la autora rompe.