Ojalá que este mensaje no sólo se reenvíe, sino también se lea y, sobre todo, SE COMPRENDA. Porque, efectivamente,
al gobierno y a los empresarios no les interesa el desarrollo
del país, Recuerda que son de la filosofía de "al pueblo pan y circo". Un poco de pan para que no muera de hambre y mucho circo para que no piense y, en consecuencia, tampoco proteste... Por mi parte estoy totalmente de acuerdo
con el artículo y con la niña. Pero iría más allá. No sólo estoy en contra del apoyo al futbol, sino a todas las estupideces que se hacen.
Por ejemplo, avalar la televisión que actualmente se tiene en México, carente de calidad y en la cual sólo se está
exprimiendo a los televidentes incautos haciendo llamaditas y mandando mensajitos imbéciles. También sería necesario que la población se opusiera a los salarios y tratamientos "de alteza realísima" a todos los funcionarios de primera, segunda o cuarta... qué más da, todos se creen exactamente igual de divinos (ridículos). Y para concluir, también deberíamos reflexionar sobre el papel de los empresarios que piensan que sólo su dinero y sólo su dinero crean riqueza, sin aceptar que los trabajadores hacen el trabajo que permite que a una chimenea le salga humo, o que un carpintero produce el aserrín, o que el profesor es quien emplea el pizarrón, etc...
Esto salió sólo en la TV, en canal 11, para cuando tengan tiempo, y sólo se
publicó en "La Jornada".
René Drucker Colín. Una muestra de la vida nacional: El 4 de junio del presente año, Carolina Aranda Cruz, de 11 años, estudiante de quinto de primaria, fue invitada a dar un
discurso en el World Trade Center, ante cientos de pediatras y del secretario de Salud. Su discurso terminó con una frase devastadora: "
Pobre México nuestro, tan cerca del fútbol y tan lejos de la ciencia." Algunos extractos de su discurso son apabullantes. Carolina dice: "¿Por qué apoyar más a los futbolistas que a los científicos? ¿Son mejores personas? ¿Producen mayor riqueza? ¿Nos divierten más? No creo. Gracias a los científicos también nos divertimos, ellos inventaron las computadoras, los ipods, los simuladores... Además, salvo algunos casos, los jugadores de fútbol nos hacen ver muy mal mundialmente, y nuestros científicos, a quienes nadie apoya, no."
Y en otro segmento de su discurso expone: "Me
DA pena que nuestro gobierno y nuestros empresarios inviertan tanto en fútbol y seamos tan malos. Me da pena que inviertan tan poco en
ciencia y seamos tan buenos. Tenemos la mejor universidad de Hispanoamérica, según la revista Time, y cada vez le damos menos recursos a la UNAM. ¿Por qué no apoyar a lo que ya da resultados?
Un país que no invierte en ciencia y educación siempre será un país pobre. ¿Queremos un México pobre?" ¡Qué les parece! Carolina le dio al clavo, y tiene razón. Ya lo vimos, por poco perdemos en fútbol con Cuba , país donde ese deporte casi no se juega, y perdimos con Honduras . Pero ejemplos como éstos abundan en la historia del fútbol mexicano. Por otro lado, cabe mencionar otra vergüenza. El discurso de Carolina sólo tuvo eco en un medio de comunicación escrito y en uno televisivo. La pobreza noticiosa de los
medios de comunicación también se evidenció... y las cosas no cambian. Hace más o menos seis años, tres jóvenes mexicanos ganaron medallas de plata y bronce en una olimpiada científica en Dinamarca, donde compitieron 52 países. Ningún medio de comunicación dio importancia alguna en mencionarlo en algún segmento. Estaban muy ocupados con señalar las medallas de Ana Guevara, de quien también estamos muy orgullosos. Pero tanta diferencia, ¿se vale? Yo pienso que no. Hace poco tiempo, Televisa llevó a cabo su foro anual llamado Espacio. Creo que cerca de 5 mil universitarios asisten para escuchar a diversos personajes de la vida académica y política. Entre los invitados estuvo el actual director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Juan Carlos Romero Hicks.
La ocasión hubiera sido perfecta para hablar sobre los proyectos que tendría el Conacyt para impulsar las oportunidades en la ciencia para los jóvenes, o de las estrategias para desarrollar la tecnología que requiere el país en los próximos años, y que podría abrir abanicos de oportunidad para la juventud. Pero no, habló sobre la moral. Yo no tengo nada en contra de la moral, pero habría sido moralmente más correcto para el director del Conacyt explicara , presentara o desarrollara temas sobre los cuales, cientos de jóvenes en el país están preocupados, y que se relacionarían con su futuro como mexicanos con oportuni dades. También no hace mucho ocurrió algo que me llamó la atención, por no decir que me sorprendió sobremanera, y esto fue la noticia destacada, también en pocos medios, de que el subcomediante Marcos estaba criticando las acciones del Jefe de Gobierno del Distrito Federal en contra del crimen organizado, llamando despojo a las expropiaciones. O sea,si bien entendí las notas, procurar romper las redes de corrupción de delincuentes es despojo.
Quedo con un poco de desorientación. Sería bueno preguntarle a Marcos si lo que ocurre con el Auditorio Che Guevara, de la Facultad de Filosofía y Letras, de la UNAM, se le denomina "despojo" o "expropiación". En fin, estimados lectores, como pueden ver, en nuestro país tenemos mucho que deplorar, mucho de qué sonrojarnos y mucho que dejar de arropar.
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