Acrópolis es un periódico que está creciendo, pero lo
mejor de este esfuerzo periodístico no es en sí su
potencial de expansión, sino como, a lo largo de los últimos números ha demostrado alejarse mucho del concepto de periodismo de
empresa que hace mella en la calidad y objetividad de los demás periódicos. Otorgando siempre un lugar a la juventud y enseñando a ésta a interesarse e involucrarse en la pólítica mexicana y mundial en aras de una mejor conciencia colectiva.
Creo, sin temor a equivocarne, que darle también espacio a la opinión de personajes históricos como Giovanni Papini, haciendo algunos breves comentarios que hiciese en sus libros el mencionado autor, abre las puertas a los
lectores a buscar a aquellas mentes brillantes que aportado a nuestro mundo, desde sus trincheras literarias, grandes e invaluables ideas para un mundo mejor, donde la armonía social sea timón de nuestro destino.
Acrópolis además, le da la oportunidad a jóvenes talentos de las letras y el análisis político para que expresen sus siempre valiosas
opiniones y se acerquen a la gente a través de un
medio imparcial que no juzga sin conocer, que no se vende al mejor postor pero sí está comprometido, ciento por ciento, con cada persona que le hacer el honor de abrir sus páginas.
Yo diría que uno de los defectos del periódico, porque los tiene, es que aún no revienta todas las posibilidades de expansión siendo su edición muy limitada, y estando fuera de Internet que
Creo es un excelente medio para unir opiniones. Pero aún así, creo que dentro de estas limitantes, el potencial existe, y si acaso, en próximos meses, Acrópolis alcanza un mayor número de lectores que los periódicos de empresa sin duda se estará renovando la calidad periodística de mi país.
México es un país que debe cambiar, pero sus medios de comunicación deben dar la cara sin esconder las manos sucias. Acrópolis está naciendo, y prosperará porque todo aquello que se hace con buenos propósitos, perdura.
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