Te propongo un reto de 21 días (Diario de Yucatán)
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Publicado el: enero 28, 2008
El reto de 21 días trata de algo que, de lograrlo, haríade nuestra vida algo mejor. Tendríamos mejor salud, menos enfermedades,mejor ánimo, menos dolores, más autoestima, relaciones más satisfactorias:seríamos más felices y serenas. No, no consiste en ejercicio, una dieta o dejar de fumar.
Tampoco se tratade una promesa barata. En verdad, créeme que si alcanzamos el objetivonuestra vida cambia. Seis millones de personas en el mundo lo han logrado,aunque suene a frase de “infomercial”.Es un plan muy simple creado por la organización llamada A Complain FreeWorld, fundada por el pastor Will Bowen, quien, en el sermón matutino deun domingo, invitó a su congregación a iniciar este reto de tres semanas.
Es algo muy simple: No quejarse, no criticar y no contar chismes de nadie para que, en el momento que se sorprendieran en la queja, en lacrítica o en el chisme, se cambiaran la pulsera de muñeca —para hacerloconsciente— e iniciaran otra vez el conteo. Varias de las personas queparticipaban del reto, y que decían no quejarse mucho, se dieron cuenta deque lo hacían un promedio de ¡veinte veces al día! Contaminación auditivapura.Quejarnos se ha convertido en una epidemia.
¿Has notado cómo, cuando nosquejamos del clima, de la seguridad, de nuestro cuerpo, de la gripa quetenemos, de que el dinero ya no alcanza y demás lo único que logramos essentirnos peor? Y si al menos sirviera para solucionar algo… pero todo locontrario. Significa enfocar nuestra atención y energía en las cosas queno queremos y no en las que sí queremos.¿Por qué 21 días? Porque, así como un huevo de gallina tarda 21 días enformarse, también se requiere lo mismo para formar una nueva conducta o unhábito en el hombre.
¿Y si la crítica la pienso pero no la digo, cuenta?No, gracias a Dios no cuenta. Sólo si sale de nuestra linda boquita.Quienes lo han logrado reconocen que fácil no es, sin embargo comentan quedespués de las tres semanas o más que necesitaron dejas incluso decriticar con la mente… ¿Será? La clave es no darnos por vencidos.
Teinvito a que empecemos ahora. No necesitamos tener una pulsera, cualquierobjeto es bueno: el reloj, poner una piedrita o una moneda en la bolsa delpantalón, cambiar un pisapapeles de lugar, lo que sea… Lo que importa esdarnos cuenta. Nuestras actitudes y nuestras palabras sólo reflejan lo quepensamos.
Así que, ¿qué vida queremos?Nos quejamos por la misma razón por la que hacemos cualquier cosa:recibimos un beneficio a cambio. Creemos conseguir atención,justificación, aprobación o la simpatía del otro. Como cuando, de chicos,nos hacíamos los enfermos para no ir al colegio el día del examen (que,por cierto, la salud es un tema taquillero en la lista de quejas). Pero,¿a qué costo? Los doctores estiman que dos terceras partes de lasenfermedades se generan ¡en la mente!Te invito a que cambiemos lo que decimos.
Dejemos de quejarnos, decriticar y de propagar chismes, que lo único que hacen es dañar a otros ya nosotros mismos. Modifiquemos lo que pensamos para no atraer más delo que no queremos. ( Gaby Vargas )