¿La despedida?
Cancún pudo ser la última parada
del “Chelito” en México
El Estadio Andrés Quintana Roo se alistaba para debutar en
una liguilla. Faltaba hora y media para el inicio del encuentro entre el
Atlante y el Cruz Azul, pero la primera ovación de la noche ya se había dado y
no fue para un jugador de casa: “¡Chelito, Chelito!”, gritaron una gran
cantidad de aficionados celestes que acudieron a la cita, varios de ellos desde
Mérida. César Delgado agradeció el gesto saludando antes de entrar
al túnel para
ir a los vestidores. Cuando regresó, ya para disputar el partido, una vez más
la afición celeste dejó claro lo mucho que lo estima. De todos los jugadores
visitantes, el único que no recibió insultos al anunciarse su nombre fue el
rosarino, quien fue vitoreado por segunda ocasión en la noche.
El juego comenzó y los problemas también. El Cruz
Azul no
ofreció una buena actuación, para colmo le anularon un gol y un error propició
que el Atlante tomara ventaja.
Mientras todo esto sucedía, el “Chelito” hacía evidente su
desesperación e impotencia, pues por un lado veía cómo el atlantista Giancarlo
Maldonado recibía buenos pases,
con ventaja para encarar, mientras él tenía que
pelear balones divididos y de espaldas a la portería.
“Hay impotencia y estamos tristes. Es parte del fútbol y
cada uno tenemos que analizar qué se hizo mal. El equipo no jugó bien y el
Atlante fue mejor. Por eso quedamos fuera”, aseguró el argentino a su arribo a
la capital.
Lo anterior propició que Delgado se hiciera de palabras con
Gerardo Torrado y Jared Borgetti tuvo que jalarlo de la camiseta para que se
calmara: “Con Torrado no hubo ningún problema. Son discusiones que
siempre se
tienen durante un partido, pero todo está bien con Gerardo”, dijo el hábil
atacante.
La primera parte estaba por terminar y el “Chelito” siguió
sin aparecer a excepción de toques de primera intención y un par de regates que
se diluyeron en la zaga de los flamantes Potros de Quintana Roo.
Entonces, controló el balón en el área, lo levantó por
encima de un defensa y trató de definir de media vuelta. La idea fue buena, no
así la resolución de zurda y Federico Vilar atrapó el balón sin problemas.
El complemento no mejoró para la Máquina y menos para el
“Chelito”, quien perdió sus primeros dos duelos individuales y no daba la
impresión de estar “enchufado” en el encuentro. Cuando por fin logró pisar el
balón y dejar sembrados a dos rivales para hacer un tiro a primer poste, el
técnico Sergio Markarián decidió sustituirlo.
El público cementero que le echó porras previo al
partido calló debido a la sorpresa de ver a su ídolo partir, quizá para siempre. El
propio Richard Núñez
dio indicios de tampoco entender la estrategia de su
entrenador y lo único que le quedó fue darle ánimos a su compañero con un
fuerte apretón de manos.
Delgado abandonó la cancha cabizbajo, mientras los
aficionados azulgranas lo abucheaban y se fue directo al vestuario. Los medios
malintencionados enseguida arremetieron contra él: inventaron que se molestó
con Markarián e incluso lo tacharon de cobarde e indigno por no quedarse en la
banca.
“Me enojé conmigo mismo por el hecho de no poder hacer nada
ni haber ayudado como quisiera a mis compañeros. Por eso me fui enseguida a
bañar, pero con el técnico no hubo problema”, afirmó César. Lo cierto es que el
cambio hacía evidente que la Máquina no ganaría la batalla y así fue, pues los
Potros anotaron su segundo gol menos de 10 minutos después de la salida del
“Chelito”.
Al final, el cariño de la afición cementera hacia el
futbolista argentino se mantuvo pese a otra frustrante eliminación. Una gran
cantidad de fans esperaron cerca de una hora para verlo salir del estadio y
gritar su nombre (más bien su apodo). El “Chelito” volteó a ver desde la
ventana del autobús, saludó y sonrió tímidamente como es su costumbre, aunque
era más clarosu enojo por la derrota.
Las despedidas siempre son tristes, pero más si son
acompañadas por un resultado negativo: “El final deseado sería ser campeón e
irse, pero no se pudo y hay que esperar a ver lo que va a pasar. La única
espina que tengo es que una vez más no pude salir campeón. El Cruz Azul me ha
tratado muy bien, el cariño de la gente me dio todo... Cruz Azul me dio todo.
Gracias a este equipo soy lo que soy como jugador”, concluyó el “Chelito”.
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